Walden revisitado

No me andaré con rodeos: Balún me parecen increíbles. En estos tiempos en que el pop de este país no pasa por su mejor momento es toda una revelación descubrir a grupos que cantan en castellano y que a uno le hacen sentir que aún no está todo perdido. Este trío de San Juan de Puerto Rico formado por Angélica, José y Andrés componen unas canciones que te transportan a mundos que nunca creíste poder divisar, de una sensibilidad y un lirismo extremos, llenas de coquetos sonidos electrónicos. Por ello se les suele catalogar como música experimental, indietrónica y nombres por el estilo, pero lo cierto es que lo suyo es pop mayúsculo, arriesgado, siempre sin perder la accesibilidad gracias a unas melodías que sin duda beben de otros isleños, aunque de aguas más frías, como son múm. Pero a diferencia de éstos, la técnica jamás prima sobre el sentimiento y un claro ejemplo es este Snol, un auténtico clásico que corre el peligro de pasar desapercibido, pero para eso estamos nosotros. Es imposible no sucumbir a esta maravilla de tema cargado de misterio cuya escucha me transmite la misma sensación de temor y arrebato que tuve una vez que me perdí en un esplendoroso hayedo e iban pasando las horas y creía no poder escapar de su grandeza. Un sentimiento de insignificancia se apoderó de mí aunque de algún modo extraño fui perdiendo el miedo y hasta incluso deseé que nadie me encontrara. La atracción era tan fuerte que creí arraigar para siempre en ese lugar y una leve sonrisa se me escapó.


Enero 29, 2007. Uncategorized. 1 comentario.

Twee as fuck


Para mi sigue siendo un misterio, a pesar de los años transcurridos, qué hace que la escucha de las canciones del grupo sobre el cual te hablaré hoy me provoque unas terrible ganas de fusionar mi cuerpo con el tuyo. Cómo puede ser que una música tan cristalina y centelleante levante en mi semejantes pensamientos, yo que como bien sabes inconscientemente huyo de la carnalidad y sentía auténtico pavor la primera vez que lo hicimos cuando el suave tacto de las yemas de tus dedos acariciaba mi piel. No dejo de pensar en tus piernas de bailarina envolviendo mi cintura mientras tu cuerpo se mueve como una llama a merced de la corriente de aire. A veces te gusta ser la pequeña bahía sobre la cual descansan las olas del océano y otras te apetece más ser el mar que golpea con bravura el acantilado. Mis sentidos entran en estado de ingravidez y el champán rosado fluye por mis venas haciéndose cada vez más denso hasta explosionar como la lava de un cono volcánico. Pareces languidecer mientras tu respiración se entrecorta y de tu garganta surge una melodía reverberante. Adoro la rigidez marmórea de tu cuello y el tacto sedoso de tu pelo, desearía que este instante no terminase jamás pero sé que todo lo bello es efímero y me niego a pensar que nunca más te veré. Cuanto deseo que regreses para que podamos escuchar estos discos de Bouquet tan increíbles. Su música es una auténtica delicia, mágica y pastoral como ninguna. Neil y Rachel también se debían amar de un modo celestial, cómo los envidio en estos momentos de soledad y desolación por tu ausencia.

Enero 25, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Criaturas salvajes

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché una canción de Antonio Galvañ. Cómo no, fue en el programa “Flor de Pasión” de Juan de Pablos y era un tema que iba a salir en un recopilatorio del sello Spicnic en homenaje al gran cineasta Tim Burton. La letra hablaba de uno de los personajes que creó este genio del cine fantástico, Eduardo Manostijeras, pero lo cierto es que no me percaté hasta que tuve el disco en mis manos. En aquella época iba a la universidad y podía permitirme el placer de trasnochar para oír a Juan de Pablos y la exquisita ternura y el entusiasmo con que presentaba las canciones lograban cautivarme de un modo casi abracadabrante. Continuamente descubrías a artistas pretéritos y a otros más contemporáneos, todos ellos tan fascinantes que hasta incluso algunos parecían irreales. Uno de ellos era este músico de Yecla que se escondía bajo el nombre de Parade y cuya sensibilidad llegaba a cautivarme profundamente. Nunca antes había escuchado a nadie que cantara en castellano sobre personajes fantásticos, todos ellos auténticos inadaptados, con una compasión tan femenina. De algún modo extraño conseguía identificarme con aquellos seres torturados, cuya única posibilidad en la sociedad era sobrevivir, y a ello no ayudaba demasiado una chica de la facultad que se empeñaba en hacer de Peg, para la cual yo era su Edward. Yo no lo soportaba, no quería ser ningún bicho raro, pero a ella le parecía una idea estupenda. Nos pasábamos el día paseando por los alrededores del campus y la manera como me cogía la mano lograba asustarme, en realidad su personalidad se parecía más a Veronica Lake que a Winona Ryder. Ella leía sus versos en voz alta y me pedía que yo compusiera también algunos poemas, la cual cosa soy incapaz de hacer, con lo cual no me quedaba más remedio que acudir a mis poetas sagrados, entre los cuales sobresalía por encima de todos Novalis. Me sentía absolutamente vampirizado y la manera como me miraba cuando recitaba aquellos himnos conseguía paralizarme por completo. Ella conocía lugares que parecían salidos de algún cuento victoriano, donde la hiedra y la zarzaparrilla ejercían su regencia, y los rayos de sol apenas se filtraban por entre las copas de los árboles. Entonces me abrazaba con fuerza y yo no sabía exactamente cómo reaccionar, jamás me besó y yo tampoco lo hice, a veces temblaba como una niña y sus ojos se volvían llorosos. Pobre criatura salvaje, no supe comprenderte y tú tampoco lo lograste.

Enero 22, 2007. Uncategorized. 7 comentarios.

Pesares (parte I)

Cuando era un niño recuerdo haber leído un libro en el que el protagonista quedaba hechizado por una niña pelirroja que era bastante alocada y rebelde y el pobre no hacía más que meterse en líos sólo por complacerla. Qué curioso que hayas aparecido tú ahora, con ese suave pelo color zanahoria, cuando pensaba que jamás me enamoraría de un chica que se pareciera a la de aquel cuento. Me das los buenos días pero yo ya hace rato que estoy sumido en extraños pensamientos llenos de ternura y melancolía, te he visto bajar las escaleras. Me preguntas alguna cosa pero no te oigo, me miras y debes pensar que soy un tipo peculiar. No puedo dejar de imaginar mi mano acariciando la tuya, es probable que encajen con precisión una con la otra, al menos me gusta pensar que sea así. Enciendes el ordenador y entonces te pregunto qué tal te fue el examen de alemán del otro día, me respondes que bastante bien, gracias. Mirando tu cara me doy cuenta de la simpática distribución de tus pecas y quedo hechizado por esos bellos rizos que parecen desafiar el poder de la gravedad como extrañas esculturas etéreas. Nos queda por delante otro día de aburrida rutina, encerrados entre las paredes frías de aquel edificio, sin poder contemplar el juego de luces y sombras que nos hace recordar que el universo está siempre en movimiento y que nunca va a detenerse. No podremos contemplar a los pájaros haciendo juguetonas piruetas ni veremos el deambular de personas de un sitio a otro. Pero a mi me da igual, la realidad no me interesa mucho, te tengo a mi lado y eso vale por todos los pedazos de cotidianidad ajena.


Enero 17, 2007. Uncategorized. 4 comentarios.

Azul cobalto, oscuro

El año pasado todo los chicos y chicas indies del planeta celebraron con orgullo y pasión los 20 años de la cinta C-86 y es que una cassette nunca había dado tanto que hablar anteriormente. Se ha dicho mucho sobre las bandas que participaron y sobre la supuesta escena que se generó alrededor pero poco se ha comentado sobre las bandas que no formaron parte de esa recopilación. Una de las ausencias más sorprendentes es sin duda los Weather Prophets, banda que lideraba Peter Astor y que grababa para Creation Records. Ésto no me molestaría si no fuera porque este muchacho llegó a formar parte de uno de los grupos sin duda más influyentes en aquel entonces, sin el cual probablemente no existirían muchos de los que sí tuvieron la suerte de ser incluidos. Estoy hablando de The Loft, cuarteto formado por el citado Peter Astor, Andy Strickland, Bill Prince y David Morgan, cuyo legado lo constituían dos EPs hasta hace unos meses cuando el grupo reapareció con un single para la siempre interesante Static Caravan Recordings, en total 7 canciones cuyo influjo no se puede menospreciar en absoluto. Mi favorita es esta Why Does The Rain, cuya noble melancolía me sirve de bálsamo en aquellos momentos en los cuales me pregunto qué es lo que debo estar haciendo mal cuando todo parecía que tenía que salir bien. Siento enormes ganas de cantar junto a Peter Astor mientras las lágrimas claman por salir y es que hay muchas maneras de ahogar las penas y para mi una de ellas es ésta.

Enero 15, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Yo sé donde Ian Masters vive

A finales de los 80 un chico de Leeds puso un anuncio en el que buscaba gente para formar una banda. Este decía así:

“I need someone to write songs with – it doesn´t matter what you play or how well you play it – if you like listening to Eyeless in Gaza, Dead Can Dance, Ravel, John Barry, McCarthy, 13th Floor Elevators, The Misunderstood, Johnny Smith, Flatmates, Severed Heads, Television or similar but don´t want to rip them off then at least we´ve got that in common. Ring Ian on 784 719 anytime.”

Ian Masters, que así es como se llama nuestro protagonista, recibió dos llamadas de Graeme Naysmith y Chris Cooper y juntos formaron los Pale Saints, grupo que llegó a pertenecer a la prestigiosa compañía 4AD en la época de esplendor del movimiento shoegazing. Juntos grabaron dos álbumes que son auténticas obras maestras del pop de los 90, The Comforts of Madness y In Ribbons, en los que la voz etérea y angelical de Ian Masters llena las canciones de un poder ensoñador, casi mágico. Seis años más tarde Ian dejó la banda, cansado de las giras y las tensiones internas, y desde entonces su rastro ha sido cada vez más difuso. Primero colaboró con Chris Trout (AC Temple) en Spoonfed Hybrid grabando un álbum para la compañía Guernica (sello paralelo de 4AD) y un mini-álbum, irregulares pero con bellos momentos de una solemnidad cercana a los Dead Can Dance . Luego compuso junto a Warren Defever de los His Name Is Alive algunos discos como ESP Summer, en los que se produce un giro hacia la sencillez y lo acústico, siempre con un espíritu experimentador e inquieto. Y es de esta colaboración de la que, a mi parecer, surgen los últimos momentos de brillantez de este pequeño genio que es Ian Masters. Con ello no quiero decir que su obra posterior carezca de interés, todo lo contrario, pero yo consideraría a Oneironaut, Friendly Science Orquestra, I´m Sore, Sore and Steal y Wing Disk (junto a Mark Tranmer) como experimentos en los que la música es llevada hasta extremos difíciles de imaginar, donde la magia y lo espiritual siguen más presentes que nunca, pero las melodías son deformadas hasta casi desaparecer y la voz de Ian apenas se oye. Solo nos queda esperar que continúe componiendo desde su escondite y que los responsables de las discográficas no sigan ignorando a uno de los grandes trovadores contemporáneos.

ESP Summer – Sticky Sun


Enero 11, 2007. Uncategorized. 2 comentarios.

L’opération charme de l’année

Antes que se me olvide quiero desear a todos los lectores de Ráfagas un feliz año nuevo, que gocen de toda la suerte que se merecen y no les falle nunca ni la salud ni la esperanza. Para empezar esta nueva etapa había pensado comentar un tema de un grupo alemán pero al final he considerado oportuno escoger algo menos frío y oscuro. Entonces, de manera casual, he topado con unos discos de ye-yé que tenía prácticamente olvidados, cuyas canciones son justo lo opuesto a música de precisión y sentimientos matemáticos. Y como el blog tuvo su inicio con un bonito tema de carencias similares, pues voilà, voy a escribir sobre Camille y su Opération charme. He de confesar que poco o nada les puedo decir sobre esta artista francesa, para mi es todo un misterio, con lo cual será mejor guardar silencio y esperar a que algún erudito nos ilumine. Este precioso disco lo encontré, como todo gran descubrimiento, por casualidad en un mercadillo del East Village de NY hará un par de años o más quizás. Recuerdo aquel caluroso verano en la gran metrópoli, con toda su sobrecogedora arquitectura y su bullicio, y encontrar aquel maravilloso oasis bajo el verdor de unas delicadas acacias. Los vendedores parecían hippies de la época gloriosa del flower power, todos menos uno en la pequeña parada del cual tenían cabida desde discos de los sesenta hasta libros de escritores beat pasando por cintas VHS con conciertos de los artistas que se imaginan y de otros que no. Fue agradable charlar un rato con él sobre las cantantes ye-yé españolas y los grandes discos que se grabaron en aquel convulso periodo de la historia de este país. Les dejo sin más con este encantador tema, deseo que les agrade, hagan tantas palmas como puedan y cojan a la persona que tengan más cerca y pónganse a bailar.

Enero 7, 2007. Uncategorized. 5 comentarios.