Sueños en rojo
Red Sleeping Beauty
I’ve been sound asleep for twenty years
If I’m sound asleep a hundred years
She won’t wake me
She won’t wake me
I’ve been sound asleep for twenty years
If I’m sound asleep a thousand years
He won’t wake me
He won’t wake me
Nothing stirs us
Sound asleep
We’re sound asleep
Nothing stirs us
Sound asleep
We’re sound asleep
While there’s still a war to win
My red dream is everything
They won’t wake me
They won’t wake me
Nothing stops us
Sound asleep
We’re sound asleep
Nothing stops us
Sound asleep
We’re sound asleep
McCarthy – Red Sleeping Beauty
Siempre hay algo por lo que luchar
The Well of Loneliness
You sit still inside a well where you wish all will be well
You’re silently dreaming what no tongue can ever tell
This is the well of loneliness, oh, this is the well of loneliness
And oh, of broken promises, where you have decided nothing changes
I once thought fame and romance could drag me out of hell
But they have only chained me here, in a lifelike prison cell
They are many, we are few
There’s not much that we can do
In a well of no hoping, there’s no point in hoping
In a well of no hoping, there’s no hope, there’s no point in hoping
This is the well of loneliness, oh, this is the well of loneliness
And oh, of broken promises, where you have decided nothing changes
They promised me paradise if I fell under their spell
Glazed-eyed passive citizens suit them very well
This is the well of loneliness, oh, this is the well of loneliness
And oh, of broken promises, where you have decided nothing changes.
Could these sleepers ever wake, or have we come too late?
They have done such a good job on them down there in the well.
They are many, we are few (I see no way up, I see no way out).
There’s not much that we can do (I see no way up, I see no way out).
In a well of no hoping, there’s no point in hoping.
In a well of no hoping, there’s no hope, there’s no point in hoping
In a well of no hoping, there’s no hope, there’s no point in hoping
Is there hope?
Berlin mon amour
Me duele el estómago, creo que voy a vomitar. ¿Dónde te encuentras? Sin duda te he perdido. Que alguien pare esa música infernal, me perfora la cabeza, noto las ondas sonoras como resuenan en mi interior y golpean mis tripas. Cuerpos y más cuerpos se retuercen a mi alrededor, noto el hedor de su sudor y el flujo de su sexo, olas de esperma bañan sus pieles, moléculas etéreas emanan de su aliento, veo plasmados en mis retinas espíritus paganos y mamíferos iridiscentes. Dejadme pasar pálidas criaturas, débiles sombras del alma, sostenedme por favor, ¿no veis que me caigo? ¿Por qué reverberáis de ese modo? Noto vuestra epidermis, quiero tocaros, abrazaros, ¿os puedo yo acariciar con mis yemas? Quiero sentir que estoy vivo y vosotros me deseáis, no os apartéis, ahora no. Entropía del dolor, ¿por qué no te alejas de mi? No regreses jamás a mi refugio, cualquiera que sea. ¿No escuchas su llamada? Quizás ellos te puedan cobijar bajo su techo. No puedo más, pegadme un tiro, acabad conmigo, nadie os culpará ¿Pero dónde te has metido, mi dulce y tierna criatura, no saciarás tu hambre nunca? Hagamos el amor bajo este mantra de ritmos magnéticos, no te das cuenta que no nos ven. No te escondas bajo otros miembros, ellos no te susurraran al oído más que obscenidades y nunca calmarán tu ansiedad perpetua. El terror de tu alma es el mío también, estamos hechos el uno para el otro, ¿no te das cuenta? Vuelve a mis brazos, fúndete entre ellos, cierra los ojos y bésame, bésame pronto o tendrás que recoger mis pedazos.
Buceando en tu piel
La música pop siempre ha recibido críticas por su simplicidad, su intrascendencia y su superficialidad. Pues bien, quien afirma esto es que sin duda no ha escuchado jamás a grupos como Disco Inferno, Seefeel y, los que nos ocupan hoy, Insides. Y cito a estas bandas en concreto porque creo que son las que han llevado la música popular hasta límites que nadie ha logrado alcanzar nunca. Para mi su obra es puro arte de vanguardia, valiente, inquieto y poético como el que más, pero lo que es más importante, accesible. Su experimentación no tenía como finalidad la autocomplacencia y huían del caos sonoro, el ruido porque sí, prefiriendo refugiarse en melodías deconstruidas, llenas de calidez y sensibilidad. La experimentación también podía ser bella y siempre debía estar al servicio de la canción, no al revés. No bastaba con llegar al cerebro y saciar a las neuronas, también había que alcanzar el corazón. Ellos hacían pop con samplers, buscando la libertad de la música electrónica y el hip hop, pero sin abandonar los instrumentos de siempre ni la letra cantada. Desde sus comienzos, como bandas más o menos convencionales, hasta sus últimos discos, podemos observar una evolución imprevisible, asombrosa e independiente que no se da en ningún otro grupo de música, sea cual sea el estilo que elijan. Pero es que además están los sellos discográficos, Rough Trade, 4AD, Too Pure y Warp, sin el apoyo de los cuales sus arriesgadas propuestas se hubieran quedado en el olvido. Sin embargo, la influencia de estas bandas, desde finales de los 90, es prácticamente inexistente, tan solo unos pocos se han decidido a seguir sus pasos y sus resultados en ningún caso han logrado alcanzar los de sus ídolos. Entre ellos, como he comentado, se encontraban Insides, grupo que formaban Kirsty Yates y Julian Tardo. Ambos se conocieron en la Universidad de Brighton a comienzos de los 90 y junto a Dimitri Voulis formaron Earwig, banda que grabó para el sello de la ciudad La-Di-Da Productions. Su álbum del 92, Under My Skin I Am Laughing, fue toda una sorpresa y ya dejaba intuir el camino que seguirían en años posteriores bajo el nombre de Insides. Como llegó a decir Ned Raggett, ellos eran Stereolab antes que Stereolab y sin llegar a ser Stereolab, lo cual parece un sinsentido pero no lo es. Mientras Laetitia Sadier y Tim Gane se impregnaban de Krautrock ellos preferían los discos de Factory Records y las espirales de Vini Reilly. Y mientras ellos repetían la fórmula hasta la saciedad, Yates y Tardo optaron por una bella metamorfosis que los llevó a ser fichados por Ivo-Watts Russell para su sello 4AD, aunque dada la particularidad de su propuesta finalmente sus discos salieron en el subsello Guernica. En el verano del 93 se fueron a Edimburgo para grabar su primer disco como Insides y Ivo debió quedar tan impresionado que en noviembre de ese mismo año el disco Euphoria salía publicado. Para mi, es sin duda una de las obras cumbre de los 90 y de la música pop de todos los tiempos, nueve canciones que forman un todo coherente y sólido difícil de conseguir si tenemos en cuenta que cada una por si sola es una maravilla. Las secuencias programadas y los sampleados de cosecha propia de Tardo que se repiten constantemente logrando penetrar en nuestro subconsciente de un modo sutil y placentero y las letras oscuras pero a la vez tiernas de Yates provocan momentos de una intimidad sonora única. Frases como:
I hate lovers. I hate the way they go to the bathroom in shifts after they´ve fucked.
And I can finally come clean, lie back and not feel? And not feel guilty.
What if demanding attention has nothing to do with devotion, and everything to do with self obsession? I´m so jealous I can´t speak.
This is as close as I can bear. Eyes down. Everything´s in place. You´re skinny. Way too skinny.
O la letra de Relentless, que es de una simplicidad y un lirismo difíciles de conseguir:
It´s time to say goodbye to those phonecalls that made you cry, and see that I could be more than friendly. Trust me, I wouldn´t dream of abusing your trust. I only dream of never having to dream again.
Son muestras del talento y la honestidad de Yates, una de las grandes letristas de la música pop. Y uno no puede dejar de pensar en la cotidianidad de estos dos músicos y como en cualquier relación los momentos alegres siempre tienen su contrapunto crudo y tormentoso, donde el equilibrio entre ambos hace del amor algo duradero. Pero como de estos temas yo sé más bien poco, terminaré diciendo que Tardo sigue ligado a la música y es dueño de la Church Road Recording Co., unos estudios en Hove, en los cuales también trabaja Paul Stewart, sí el miembro de Blueboy y Beaumont. En ellos han grabado ni más ni menos que Harper Lee, Lovejoy y los mencionados Beaumont, casi nada.
Lágrimas amargas
Quem me dera que eu fosse o pó da estrada
E que os pés dos pobres me estivessem pisando…
Quem me dera que eu fosse os rios que correm
E que as lavadeiras estivessem à minha beira…
Quem me dera que eu fosse os choupos à margem do rio
E tivesse só o céu por cima e a água por baixo…
Quem me dera que eu fosse o burro do moleiro
E que ele me batesse e me estimasse…
Antes isso que ser o que atravessa a vida
Olhando para trás de si e tendo pena…
Fernando Pessoa, O Guardador de Rebanhos
Música para chicas
And I want something that I can hold,
I want my life, at my control
The June Brides came from a post punk generation of musicians who were actually more interested in music than appearing in Heat or Hello magazines. They were art for arts sake. Old skool indie and all the better for it. Phil Wilson was a very good songwriter and probably still is to this day. They should have been on Creation not bloody Pink Records. There fault or mine? Probably me being pedantic at the time. They were a really good band.
- Alan McGee March 2002
A veces me pregunto por qué bandas tan buenas como The June Brides fueron injustamente castigadas en su época y ahora nadie quiere acordarse de ellas. Cierto es que su único álbum, There are 8 Million Stories, estuvo 38 semanas en el puesto número 1 de las listas de música independiente en el Reino Unido el año 1985, y gozaban de cierto respeto entre los compañeros músicos y demás luminarias de la escena, pero parece como si nadie llegara nunca a tomarlos en serio. No comprendo que para triunfar en esto de la música tengas que ser un engreído o un llorón o las dos cosas a la vez. Y sí, estoy pensando en Morrissey, quien llegó a decir que eran la mejor banda que había oído ese año y incluso se los llevó de teloneros de los Smiths. Simplemente me parece absurdo. Pero quizás la gracia de los June Brides radique precisamente en eso, en su absoluta falta de ambición, su entusiasmo y su completa vocación independiente. Adoraban a la Velvet Underground, los Clash, los Television Personalities y los grupos de Postcard Records, y supieron escoger lo mejor de ellos y dar con la fórmula (casi) perfecta: actitud punk y gusto por la melodía clásica. Cuando escucho sus canciones echo de menos que haya más grupos como ellos, que te transmitan esa efervescencia juvenil, ese frenesí, esa honestidad, ese perseverar en lo que crees, independientemente de lo que opinen los demás, y disfrutar con ello. Por eso, Phil Wilson y los June Brides son un grupo imprescindible para mi, que merece ser escuchado con respeto y atención.
Coraje y desesperación
Tigres de papel
Hoy toca Asamblea de Estudiantes después de las clases y en el orden del día se debatirá la nueva Ley de Universidades y la Declaración de Bologna. Gemma y Daniel hace rato que llegaron al aula y están preparándolo todo, poco a poco van llegando los demás. El ambiente no está demasiado crispado hoy y parece que se llegará a algún acuerdo sobre la manifestación del próximo mes y las actuaciones previas a llevar a cabo. Daniel está rodeado de gente como siempre, les cuenta su idea de hacer lo que él llama una acción directa en el Rectorado para alentar a los estudiantes indecisos. Daniel es el presidente del consejo de estudiantes y todo un líder nato, su pelo largo y estudiadamente despeinado, su camiseta del Che y la bufanda palestina de rigor le dan un aire de auténtico revolucionario y además es insultantemente guapo, al menos eso piensa Gemma y todas sus compañeras. Pero Gemma también cree que, a pesar de lo que aparenta, no es demasiado inteligente y por eso lo vigila pacientemente, consciente de que cualquier cosa que propusiera sería aprobada por mayoría y sin discusión alguna. No mentiremos si decimos que Gemma está loca por ese rebelde sin causa, aunque seremos más fieles a la realidad si afirmamos que lo que verdaderamente le interesa de él son sus músculos y no sus neuronas. Y esto es lo que no soporta Marina, su gran amiga, a la cual las revoluciones y los ismos le traen sin cuidado. A ella solo le interesan la poesía de Emily Brontë y Gemma, aunque si no existieran ninguna de las dos se conformaría con Kathleen Hanna. En su tiempo libre se dedica casi exclusivamente a traducir los poemas de Ellis Bell al castellano y a leer los libros de los críticos sobre su escritora predilecta. Hoy llegará tarde a la asamblea porque le robó el cuaderno a Gemma y está bajo el cedro del campus escribiéndole alguno de esos poemas en él. Durante meses se ha dedicado a ello con cierto esmero y poco a poco ha conseguido copiar la caligrafía de su amada, lo cual le produce un placer indescriptible. Sin embargo, Gemma no le hace todo el caso que ella quisiera, en sus sueños ésta la besa y la acaricia por todo el cuerpo, pero en realidad nada de ello ha ocurrido jamás. Tan solo un día que quedaron para estudiar en casa de Gemma, ella le pidió que se quitara la ropa, pues no la había visto nunca desnuda, y Marina no dudó ni un instante en obedecerla, a pesar de su enfermiza timidez. Cuando Gemma le dijo que tenía un cuerpo realmente bonito, Marina le cogió la mano izquierda y se la puso sobre su corazón, pero en ese mismo instante llegó el hermano pequeño y el sueño se terminó. Aquel día le hubiera hecho el amor sin pensarlo un instante pero nunca supo cuál habría sido la reacción de Gemma. Y para colmo, ahora se ha interpuesto entre las dos ese bolchevique de tres al cuarto que vive con sus padres en una urbanización de Sant Cugat y cree que Manu Chao es un semidiós. Si pudiera le enseñaría cómo las gastaba Iván el Terrible.
The Trash Can Sinatras – Who´s He
El dolor es el camino hacia el amor
La luna nueva detrás de su cabeza, un viejo casco sobre su cabeza, una accidental diadema de gotas de rocío en torno a sus sienes habrían sido accesorios suficientes para evocar a Artemisa, Atenea o Hera.
En nuestra era tanto los dioses como las diosas hace tiempo que cayeron del Monte Olimpo. Sin embargo, hay una persona que encarna para mi todas esas deidades femeninas mejor que ninguna y esa mujer no es otra que Elizabeth Price. Poco se sabe de ella y parece como si su espíritu se hubiera desvanecido misteriosamente, aunque siempre nos quedará su obra y eso no es poco. Estudiando en Oxford, allá por 1986, Elizabeth conoció a Amelia Fletcher y ambas formaron Talulah Gosh, una de las bandas fundamentales para entender el pop independiente de los 80 y una de mis favoritas. Durante aquel año grabaron sus míticos dos primeros singles y ofrecieron un concierto en el programa de Janice Long en la BBC. Poco después, Elizabeth decidió abandonar el grupo y junto con su novio por aquel entonces, Gregory Webster, miembro de los Razorcuts, empezó a grabar como The Carousel. Según cuenta Amelia, los padres de Elizabeth era muy católicos y nos les parecía nada bien que su hija estuviera en una banda de “punk-rock”, aunque su música era mucho más pop e inocente que unos Ramones. Pero The Carousel ya eran otra cosa muy distinta, si bien es cierto que la influencia de los grupos de chicas de finales de los 50 seguía presente, ello se combinaba con ciertos aromas folk, toda la imaginería católica y la fantasía medieval. El resultado de ello fueron tres singles, los dos primeros en su propia compañía Cosmic English Music, y un álbum con el curioso título Abcdefghijklmnopqrstuvwxyz que son auténticas joyas ocultas de la música pop. Particularmente, yo prefiero las canciones de esos singles, que fueron recopilados en el álbum I Forgot To Remember To Forget, en las cuales la guitarra acústica de Gregory y la preciosa voz de Elizabeth se bastaban para crear un mundo particular y único. Cómo no sucumbir al encanto y al hechizo de unas melodías tan delicadas y frágiles, donde el amor es el tema supremo y títulos como Sorrow Is The Way Of Love nos recuerdan que, efectivamente, sin dolor no se puede llegar al amor verdadero.
Placeres desconocidos
Más vale que nos resguardemos en algún portal, sino vamos a pillar un buen resfriado. Oh Valeria, qué feliz me hace volverte a ver después de tanto tiempo. Ya pensaba que me habrías olvidado para siempre y me alegro de haberme equivocado. Te acuerdas de cuando íbamos a aquella cafetería todos los días después de trabajar, un croissant y un café con leche para ti y un batido de chocolate para mi. Cómo me gustaba oírte hablar durante horas, miles de anécdotas divertidas hacían que la vida pareciera menos aburrida. Siempre me pregunté cómo podías salir con un tío tan serio, que apenas hablaba y tan solo te miraba a los ojos como si fueras la única chica que existiera en el mundo. Recuerdo aquellas chaquetas de lino que siempre llevabas y esas horquillas tan pop que adornaban tu pelo, ahora veo que te has vuelto más convencional, supongo que será por el trabajo. Pero prefiero que no hablemos del pasado, cuéntame qué tal te va, dónde vives, me quieres aún, vamos a mi casa, solo tenemos que cruzar la calle paralela. Perfecto. Corramos que ahora parece que no llueve tan fuerte, te cogeré del brazo, no quiero que te me escapes esta vez. Estamos empapados, por qué no tomamos un baño caliente y jugamos a ver quien aguanta más tiempo la respiración bajo el agua, quiero sentir como se acerca el final y saber que entonces tu estarás a mi lado. Después ya veremos qué ocurre, si quieres puedes hacerte cargo de mi.








