El arco iris en mis ojos

Hoy quiero hablarles de un grupo de indie-pop que siempre he apreciado mucho. También quería comentarles porque he escogido su música y lo cierto es que no sé muy bien qué decirles. Me siento confuso, exultante y a la vez temeroso, contento de estar así pero también asustado por ello. Creo que adivino lo que estarán pensando y probablemente no vayan desencaminados. Lo cierto es que estos días he estado buscando un disco que me acompañara en este estado lleno de turbulencias y por suerte he acertado con él: Glimmer de los Glo-Worm. ¿Qué es lo que pueden ofrecer unas canciones acústicas que parecen improvisadas y tocadas por alguien en tu propia habitación? Pues, sin dudarlo, el talento y la increíble voz de Pam Berry. Sin ella, este grupo y todos en los que ha participado (la lista sería interminable) no pasarían de ser meros divertimentos de gente que adora la música pero no logra emular a sus ídolos. Sin embargo, Pam Berry dotaba a sus composiciones de una belleza y una sobriedad difíciles de igualar (como muestra pueden escuchar la versión que hicieron del clásico Friday I´m In Love de los Cure). Y es que cuando cantaba, de su boca salían destellos de luz como si fueran los reflejos de las hojas de los álamos al pasar el aire. Quizás su voz no fuera tan perfecta como por ejemplo una Elizabeth Fraser, quien curiosamente también tiene dos hijas como ella, pero su elegancia y personalidad son incuestionables. Junto con su amigo Terry a la guitarra, quien llegó a tocar en el grupo St. Christopher, y Dan a la batería, grabó dos EPs y un single con unas portadas preciosas y unas canciones que lo eran aún más. Finalmente, el siempre atento Calvin Johnson, quien les publicó su último disco en K Records el año 1996, recopiló todas sus canciones, incluidas la versión de los Cure y las adaptaciones de otros clásicos como Downtown y Beyond The Sea en el álbum Glimmer. Si no saben cómo decirle a su enamorada o enamorado cuánto los adoran o la timidez se lo impide, regálenle este disco y si no entiende su mensaje entonces mejor será que se hagan budistas, beguinas o que se busquen otra compañía.

Mayo 31, 2007. Uncategorized. 3 comentarios.

Fantasmagoría

Créanme, esto de estar muerto tiene su gracia. Supongo que ustedes pensarán que no es así y los comprendo perfectamente, a mí me ocurría lo mismo antes del fatal desenlace. Ahora bien, esto de hacer lo que a uno le apetece sin tener que dar cuentas a nadie, no me dirán que no es maravilloso. Por ejemplo, ayer tenía toda la tarde libre y pensé en ir al cine, pero lo cierto es que la oscuridad a uno ya se le antoja demasiado cotidiana así que decidí visitar el videoclub al que solía ir antaño. Como siempre, estaba abarrotado de gente y en vez de hacer cola para pedirle a la chica mi película, pues bajé al sótano y sin tener que dar explicaciones cogí la cinta que me apetecía ver. Así de fácil. Otro día, con menos clientes, me hubiera apetecido charlar con la muchacha sobre este arte tan denostado de crear ilusiones a través de las imágenes, lo cierto es que es una jovencita muy simpática y atenta, y seguro que me habría recomendado buenas películas de fantasmas. Pero ahora que yo soy uno de ellos, no les encuentro ya la gracia a todas ellas. Bueno, a todas menos a una, que es precisamente la que vi anoche: El fantasma y la Señora Muir. Lo sé, soy un nostálgico sin remedio pero no puedo hacer nada al respeto, sigo pensando en ella todos los días. Por eso hoy me he pasado por su casa a la hora del desayuno, un poco tarde porque los domingos ya se sabe. Y allí estaba ella, recién levantada, con el pelo alborotado y las mejillas tan rojas. A pesar de que ya no me ama, la sigo encontrado preciosa. Si hubiera llegado antes le habría preparado unas tostadas y un zumo de naranja pero pensándolo bien, no habría sido una buena idea, por mucha resaca que tuviera se habría olido algo. Así que me he esperado en el sofá a que terminara de arreglarse, me ha sorprendido que estuviera leyendo Ensayo sobre las visiones de fantasmas de Schopenhauer. He tomado nota, a ver si la próxima semana tengo algo de tiempo y me paso por la librería del barrio para adquirirlo. Siempre me ha apetecido leer en secreto los mismos libros que mis amantes, aunque todo sea dicho, no es una práctica que haya realizado muy a menudo. Imaginar que su mirada se pasea por las mismas páginas, las mismas palabras y los mismos caracteres, mientras sus dedos sostienen con ternura los mismos lomos, me parece una sublimación del placer de la lectura. Y mientras ella se peinaba con esmero y paciencia he ojeado un poco el libro, pero no he podido aguantarme demasiado y en seguida me he plantado junto a ella. Mi querida Victoria regia, aún recuerdo como una dulce melodía la belleza de tu flor, esplendorosa y perfumada, atrayente como ninguna e irresistible para un joven impresionable como yo. Pero al final te sumergiste en las mismas aguas que te vieron emerger y esa noche desapareciste para siempre de mi vida. Cuán cruel puede resultar el devenir de la ingenua y desinteresada pasión. Y ahora, aquí estoy junto a ti y tan solo puedo derramar unas lágrimas (sí, los fantasmas varones también lloran) por lo que pudo haber sido y nunca fue.


Mayo 28, 2007. Uncategorized. 4 comentarios.

Descalzo por el parque

Amanecía en la Gran Manzana y parecía como si no le importara en absoluto. Mientras paseaba por el norte del Central Park pensaba lo duro que debía resultar vivir en una ciudad como aquella, aunque esos arces, olmos y robles que me rodeaban indicaran lo contrario. De todos modos me daba igual, en unos días regresaría a mi hogar y los recuerdos se tornarían cálidos y amables. Debía llegar a la pensión cuanto antes, estaba agotado y mis fuerzas flaqueaban. Andaba un poco borracho y, mientras la ensoñación se apoderaba de mis sentidos, iba cantando la canción Million Tears de los Pastels. Hacía unas cuantas horas que no me cruzaba con nadie cuando divisé a lo lejos a alguien que estaba sentado en uno de los bancos que daban a un pequeño estanque artificial. Se trataba de un muchacha que estaba leyendo mientras disfrutaba de los primeros rayos de sol y del alegre cantar de los pájaros. Cuando pasé junto a ella la saludé y mientras intentaba fijarme en el título del libro tuve la fortuna de resbalar y caer al agua. Ella no pudo aguantarse la risa y por poco también va a parar junto a mí. Cuando se calmó se arrimó a la orilla y me ofreció su mano para ayudarme a salir, ofrecimiento que acepté muy gratamente por cierto. Era una chica de color que parecía bastante joven, debía tener unos 20 años, poco más. Llevaba unos pantalones tejanos muy ceñidos, una camiseta azul marino y unas bambas de color dorado y su figura me atrevería a decir que era perfecta, o al menos eso me pareció entonces. Le di las gracias y me dijo que no importaba y que si quería flirtear con ella debía hacerlo más sutilmente. No supe qué responder aunque aquello me pareció muy divertido y se me escapó una ligera sonrisa. Entonces le pedí si no le importaría acompañarme hasta mi pensión, estaba empapado y pensaba que junto a ella el camino se me haría menos triste. Puso cara de sorpresa y se excusó, parecía incómoda y yo la comprendía perfectamente. Le expliqué que me hospedaba en el Upper West Side, cerca de Harlem, y que llegaríamos en un momento. Supongo que le di pena y al final para mi sorpresa aceptó. Durante el camino estuvimos hablando de cosas sin importancia y en ningún momento tuve la sensación de causarle la más mínima impresión, parecía como si le hubieran pagado para acompañarme y eso me dolía un poco. Cuando llegamos le di las gracias por haberse tomado la molestia y como estaba borracho le di un beso en la mejilla. Aprovechando mi descaro, le pregunté si había alguna posibilidad de que nos volviéramos a ver algún día, a lo cual simplemente respondió que no lo creía y se marchó. Entonces subí a mi habitación, me quité los zapatos, encendí el ventilador y me eché en la cama sin hacer. Aunque el olor a humedad de las paredes era insoportable, no tardé demasiado en quedarme dormido. Aquel día, el sueño americano tampoco había funcionado para mí.

Mayo 27, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Como un zombie

Pasan las horas y sigo sin poder dormir, me pregunto con quien estarás soñando ahora. Si tan solo pudiera perdonarte, pero me temo que no va a ser nunca posible. Cien veces hubiera preferido la mordedura de una víbora a tu veneno. Mi sensual y apasionada efímera, regresa a mi corazón como el viento de poniente, revoltoso y juguetón, y arráncame este dolor que tanto me debilita el alma. Volveríamos a besarnos a escondidas en casa de tu madre, mientras ella nos preparase la merienda. Iríamos de nuevo a los jardines del antiguo parque de atracciones y haríamos chiquilladas en los colchones y las palancas musicales. Cuánto echo de menos interpretar a Bonnie y Clyde robando en la droguería de aquel tipo tan antipático o planeando lanzar explosivos contra las clínicas de cirugía estética del barrio. Oh mi bien amada, si supieras el daño que me produce el no poder acariciar tu espalda ni abrazar tu delgadez, no lo podrías soportar, antes preferirías ser engullida por un tiburón ballena y pasar a mejor vida. Si vieras lo preocupada que está la chica de la panadería cuando voy los fines de semana a comprar los bollitos, con sobredosis de calmantes y un aliento a vodka que tumbaría a un alce. Y la pobre dependienta de la herboristería que ya no sabe qué flor de Bach recetarme y se deprime al comprobar que mis desequilibrios de magnetismo no aparecen siquiera en su adorado Dioscórides. Mis pobres vecinos están asustados de tanto escuchar a los Xiu Xiu a volumen aterrador y el gato creo que un día de estos se va a emancipar como la situación siga igual. ¿Por qué no dejamos el rencor atrás y nos ponemos a hacer el amor en el teleférico? No sé tú, pero a mí me parece una excelente idea.

Mayo 23, 2007. Uncategorized. 4 comentarios.

L’important c’est d’aimer

Lo importante es amar. Oh no, ya estoy harto de semejante tontería, engañarse de este modo puede valer para algunos pero ya no para mi. Deja de mirarme con esos ojos compasivos, no pretenderás que siga creyendo que te importo cuando luego te burlas de mi flirteando con el apuesto de turno. Te conozco lo suficiente para saber que yo soy sólo un juguete para ti, cuando era la novedad me utilizabas, fingías que te interesaba, pero ahora ya te aburriste y no sabes como deshacerte de mi. Con lo fácil que es decir ya no me importas, no volvamos a vernos, quedémonos con el recuerdo pasado y ya está, pero no, tú insistes en mirarme con esos ojitos, apareces cuando menos lo espero y te muestras tan dulce, tan cándida, y yo va y me lo creo todo. Se terminó, no volveré a intentar ablandarte como a los fideos, tú sigue indómita y libre como las criaturas del monte, pero luego no busques refugio entre mis brazos. Yo que esperaba que lo nuestro fuera tan lindo como una canción de Broadcast y resulta que al final se parecerá más a una de Xiu Xiu. Qué estupidez más grande la mía.

La herida volvió a abrirse doctor, la piel se cayó y la sangre volvió a brotar como de un manantial. Intenté curarla y desinfectarla pero al instante los capilares se abrían y el denso líquido lo manchaba todo de nuevo. Una y otra vez repetía el proceso y parecía que la herida se cerraba, pero todo era una ilusión. Luego empezaron a ponerse mis dedos morados y al articularlos sentía un dolor que jamás había experimentado. Cualquier objeto que intentaba coger me producía pequeñas descargas de electricidad y mi cuerpo se quedaba rígido. Cuando salía a pasear, la gente me golpeaba al pasar junto a mi y en ningún caso se excusaban. No comprendía qué estaba ocurriendo. La alegres golondrinas habían desaparecido como engullidas por los cúmulos y el regocijo de los niños apenas era perceptible. Cuando leía “Decadencia y caída” de Evelyn Waugh me parecía el libro más triste del mundo y el visionar aquella película de Zulawski que protagonizaba Romy Schneider no me emocionaba en absoluto. Supuse que unas vacaciones en el sur de Ourense me sentarían bien y desde que llegué llovió un día sí otro también. Encerrado en aquella casa de montaña se me aparecía ella en todo momento, su pelo castaño se dejaba caer sobre su desnudez, y su voz resonaba en mi interior como ecos de un pasado no demasiado lejano. Fui a la plaza del pueblo donde la Inquisición quemaba a las mujeres acusadas de herejía e invoqué a todos los dioses paganos que pude pero nadie me hizo el menor caso. Una anciana del lugar me contó que debía recoger unos helechos y luego hacer un brebaje con ellos, con lo cual me dirigí hacia el bosque donde los arces, los castaños, los olmos y los robles reinaban a sus anchas y me hice con una ramita. Luego ocurrió lo inevitable, me perdí y aquí sigo, con la ropa raída, las zapatillas gastadas y el pelo como el hombre de las nieves. Las setas crecen en él y el musgo cuelga de mi espalda y brazos, cuando amanece los cervatillos se acercan a mi sin temor y por las noches los mochuelos me miran con curiosidad. No es la vida que esperaba pero lo cierto es que tampoco está tan mal.

Broadcast – Until then

Mayo 21, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Objetos perdidos (segunda media parte)

Al llegar a su piso Pablo se quita la cazadora y como no recuerda donde la deja habitualmente se la pone a modo de capa a su muñeco del Profesor Iris. Éste le mira con cara de sorpresa pero no le dice nada, qué mas da, por la noche tampoco hace tanto calor. Pablo parece bastante ajetreado buscando su libreta y no se da cuenta de que aún no ha saludado a sus compañeros de piso. Bob Esponja, Rocky y Bullwinkle, Snoopy, Dumbo, Astro Boy, Tinky Winky, el pequeño Nemo, Barbapapá y Barbamamá, la Pantera Rosa, El Oso Hormiguero, la Hormiga Atómica, Moominpapá y Moominmamá, el oso Baloo, Robin Hood, Barbarella, Scooby-Doo, Lamu, Casper, Pingu, Tricky, el gato de Cheshire, Alicia, Winnie the Pooh, Burbuja, Pee Wee, la Rana Gustavo, el Pato Donald y el robot Robbie no se enfadan por ello, están acostumbrados a que su amigo siempre esté en las nubes. Pero es que hoy es un día especial para Pablo, pues lleva días preparando su experimento con el cual logrará que su sueño más querido se haga realidad. Según sus estudios y después de múltiples cálculos demasiado complicados para que los explique hoy, el reflejo en varios espejos colocados en una posición concreta (lo siento pero es un secreto que no les voy a desvelar) puede conseguir que uno rejuvenezca o envejezca varios años. No crean que Pablo se ha vuelto loco pues sus razonamientos se basan ni más ni menos que en otros experimentos que realizó tiempo atrás el prestigioso científico De Selby. Si todo sale como espera, su amada Berta se convertirá en una bella jovencita a la cual hoy tiene pensado pedir que se case con él. Lo tiene todo previsto, hasta ha escogido de entre su colección las postales de los lugares a los que viajarán de luna de miel. Si uno muestra el suficiente entusiasmo y mucha ilusión es posible desplazarse hasta los sitios más lejanos con solo desearlo y con la ayuda de unas bonitas fotografías de los monumentos característicos. Volviendo a su experimento, Pablo debe encontrar su libreta porque en ella se encuentran los esquemas y dibujos sobre cómo y dónde debe situar los espejos que durante tantos meses ha ido recogiendo cerca de los contenedores. Los hay de todos los tamaños, con marcos de madera, metálicos, de cobre, bronce, con adornos florales, de inspiración modernista y gótica, o bien con mosaicos de varios colores. Berta, mientras tanto, descansa estirada sobre un montón de ropa tirada en el suelo. Aunque Pablo se enfadaría conmigo si leyera esto, creo que debo informarles de que nuestra afortunada dama no es más que una muñeca de trapo que su pretendiente encontró un día sobre uno de los bancos del parque, pero él cree que es una niña huérfana y como si fuera Silas Marner se ha ocupado de ella desde entonces. Berta tiene una cabeza muy grande, su pelo es rizado y de color violeta, sus ojos tienen un color verde turquesa y son pequeñitos, mientras que sus labios son también diminutos como los de las japonesas y están un poco pintados (¡qué pillina!). Además su rostro está cubierto de unas recoletas pecas que a Pablo le gustan mucho. Aunque al parecer no lleva ropa interior puedo decirles que su vestido es uno de los más bonitos que haya visto nunca, de cintura alta, con múltiples flores de esas que aparecen en los prados de montaña. Ay Pablo, ¡qué despistado llegas a ser! ¿Por qué no buscas debajo de la cama, o entre los libros que tienes sobre el escritorio, o debajo de los cestos de hortensias? ¿Y dentro del horno, encima del tobogán o en el frigorífico?

Daniel Johnston – Casper The Friendly Ghost

Mayo 17, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Y no sólo les gusta a los orientales

  1. Si cree que las piruletas y las gominolas merecen una oda tanto como una urna griega;
  2. Si prefiere el fútbol salón al fútbol sala;
  3. Si le gustan las camisetas de rayas;
  4. Si odia el color negro tanto como los insectos adoran el amarillo;
  5. Si es incapaz de acercarse a las chicas a menos de un metro de distancia;
  6. Si padece taquicardia cuando aquella chica con ojos vivaces pronuncia su nombre;
  7. Si todavía no ha aprendido a atarse los cordones de los zapatos;
  8. Si sus compañeros opinan que siempre está en la parra y usted no entiende bien el porqué;
  9. Si se duerme viendo las películas de Tarkovski;
  10. Si el día que le robaron su bicicleta es uno de los más tristes de su vida;
  11. Si prefiere los gatos a los perros;
  12. Si cuando ve el telediario no entiende nada de nada;
  13. Si ya no se acuerda de la última vez que le invitaron a una fiesta privada;
  14. Si recuerda el día que vio a los BMX Bandits en directo como uno de los más felices de su vida;
  15. Si los niños le piden a su madre camisetas como las que suele llevar puestas;
  16. Si vive en un piso en el que es imposible jugar al escondite o en casa de sus padres;
  17. Si le gusta perder el tiempo observando como los pájaros se dedican a hacer piruetas los días borrascosos;
  18. Si el día que aquellas niñas le tocaron el brazo y le dijeron “paras” cuando se disponía a ir al trabajo se dedicó a perseguirlas;
  19. Si cuando lee por la calle choca con todas las farolas y se golpea con todos los bancos;
  20. Si sus padres están más preocupados por su porvenir que por la pensión;
  21. Si sus compañeros del colegio están todos casados y pagan cada mes su correspondiente hipoteca y en cambio usted no sabe que es el Euribor ni el IRPH y piensa que los tipos de interés son gente como Javier Pérez Andújar.

Entonces está claro que los Grade Grubbers son su grupo y Let´s Kiss To Make It Real su disco.

The Grade Grubbers – Down With Mo
The Grade Grubbers – Kelsie Page

Mayo 15, 2007. Uncategorized. 2 comentarios.

Objetos perdidos (primera media parte)


Hay muchos elefantes de juguete pero para Pablo ninguno es tan bonito como el suyo. Éste tiene las orejas articulables, además de las patas, y la textura de la piel es muy parecida a la real. Y está tan entusiasmado que logra contagiar su excitación a Alfredo, su único amigo, el cual escucha con suma atención los comentarios de Pablo: las diferencias entre el elefante africano y el asiático, que si uno tiene un tamaño mayor, las orejas de diferente forma y hasta la trompa también. Los demás pasajeros del vagón de metro los miran con incredulidad y asombro, pues no es habitual encontrarse con dos chicos mayorcitos conversando sobre las características morfológicas de un elefante de plástico, por muy real que éste parezca. Pero ellos ni se percatan de las caras de los viajeros, absortos como están con su última adquisición. Pablo debe bajarse en la siguiente parada pero, como casi siempre, es Alfredo quien se lo recuerda. Qué sería de él sin su amigo inseparable, cuando los demás se empeñan en considerarlo un enfermo, un excéntrico o las dos cosas a la vez. Por suerte, dentro de unos minutos llegará a su hogar, donde le esperan sus amigos y Berta. Pablo vive en un barrio industrial antiguo, su piso se encuentra en una callejuela que parece resistir estoicamente los embates del monstruo urbanístico. En ella, unos gatos pasean tranquilamente mientras los pocos vecinos se encuentran dentro del colmado conversando sobre los pequeños temas de la vida cotidiana. Fuera, una parada de autobús anulada se yergue como privilegiada espectadora. Cuando llega Pablo tan solo se oye el murmullo del interior y el alegre canto de los pocos pájaros que se resisten a dar por terminado el día. Como siempre, la puerta de la calle está abierta y al entrar se encuentra con una perdiz que parece un poco perdida. Ella ni se inmuta y sigue a lo suyo, Pablo le da las buenas tardes y coge el correo, ésta vez no conoce a nadie de los que le han escrito, además sus nombres son más bien raros, compuestos como los de los príncipes pero más feos aún. Su vecina, la señora Herminia está un poco preocupada porque ha perdido las gafas y cuando Pablo entra a saludarla, como era de esperar, no lo ve. Pablo le trae una postal que encontró tirada cerca de un contenedor de basura en la que aparecen unos bueyes con flequillo y pensó que le harían gracia, a él sin duda le encanta. Pero cuando la llama, la señora Herminia se piensa que es el casero y se esconde detrás del frigorífico. Pablo piensa que esa mujer es un poco extraña pero insiste hasta que ella se da cuenta del error. Entonces le cuenta su desventura, ahora que iba a ver el noticiario ese en el que sale un presentador bien apuesto, va y pierde las gafas, menudo fastidio. Le cuenta que lleva casi toda la tarde buscándolas sin éxito y no comprende dónde puede haberlas dejado. Pablo no entiende nada pues desde que ha entrado la señora Herminia lleva las gafas subidas y así se lo hace notar. Qué alegría haberlas encontrado, qué majo es Pablo y qué pena que aún siga soltero con lo elegante y educado que siempre es. Le invita a cenar unas croquetas que ha comprado en el mercado, tan solo tiene media docena pero le cuenta que ella tan solo come lo estrictamente necesario y con un par o tres ya tendrá suficiente. Además le explica que es vegetariana porque es muy bueno para la salud y además ahorra. Pablo cree que una hamburguesa con patatas es mejor plan, con lo cual se excusa diciéndole que esa noche tiene mucho trabajo que hacer, lo cual es totalmente cierto como intentaré demostrarles.

Daniel Johnston – Wicked World

Mayo 14, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Corazones de alabastro

Cariño, ¿te apetece subir al tejado? El cielo tiene un tono rojizo amenazador y desde arriba podremos disfrutar de su solemnidad. Además ya sabes que tienes que subir más allá del quinto si quieres asegurarte una muerte rápida, desde el tercero con suerte podrías tan solo quedarte en una silla de ruedas. Venga, no seas perezoso, no hace falta que te vuelvas a peinar, estás estupendo con tu camiseta de Amphigorey y esos tejanos negros rotos tan ajustados. Me encanta tu sombra de ojos, así su verdor parece hasta irreal… si al menos me miraras un poco… Lástima que no te des cuenta de cómo te amo, eres tan frágil, tan pálido y tan sensible que me dan ganas de tocarte para ver si eres de verdad, apuesto que incluso eres asexual… me dejarías que acariciara tu cosita allí arriba. Venga, apresúrate, no te hagas de rogar mi amor. Las nubes ya están cubriendo el cielo y quizás se ponga a llover, cómo detesto la lluvia, si al menos se llevara todas mis lágrimas acumuladas a lo largo de los años, pero eso nunca sucede. Por qué siempre tienes que estar escuchando ese grupo horroroso llamado Joy Division y leyendo a Kafka, no ves que el misterioso Teatro de Oklahoma no ha existido jamás. Con lo buenos que son los discos de los Wild Swans y los poemas de Philip Larkin no deberías perder el tiempo con esos nihilistas. Venga, subamos al tejado que quiero ver el reflejo del crepúsculo en tus ojos mientras me besas en espiral. Sé bueno, después ya te lo recompensaré.

Mayo 10, 2007. Uncategorized. 10 comentarios.

Debieran haber sido más grandes que los Beatles

Después de una semana dedicada al grupo McCarthy hoy voy a despedirme de ellos relatando un poco su biografía y mis impresiones acerca de su música. Hace días que debería haberlo hecho pero es tan profundo mi respeto y admiración por esta banda que no sabía muy bien por donde empezar. Supongo que muchos de los que leen este blog ya los conocían y a bien seguro también los adoraban, pero si no es éste el caso, al haber escuchado las canciones que he escogido se habrán percatado que esta banda tenía algo especial, una actitud de compromiso político pero también estético. No es habitual encontrar grupos cuyas canciones tengan un fuerte carácter político y a su vez no sean meros ejercicios pedantes o adoctrinadores. Y éste es el caso de esta banda que formaron Malcolm Eden (voz y letras), Tim Gane (guitarra), John Williamson (bajo) y Gary Baker (batería) a mediados de los años 80. El nombre de McCarthy ya indicaba por donde irían los tiros, pues hacía referencia al senador norteamericano Joseph McCarthy, artífice de la llamada “caza de brujas” que tuvo lugar en ese país durante los años 50. Y aunque en sus comienzos tenían alguna canción de temática amorosa como por ejemplo la preciosa The Way Of The World, Malcolm Eden rápidamente centró su punto de vista en la política, la cual cosa le permitía hablar de los problemas sociales que acuciaban la Gran Bretaña desde que llegara al poder Margaret Thatcher. Incluso su segundo álbum, The Enraged Will Inherit The Earth, se abría con un tema en el que Eden pedía que se compusieran canciones cuya temática no fuera el dichoso amor (Boy Meets Girl So What). Aún así, si uno no presta atención a las letras podría no percatarse de ello pues los temas son tan preciosos, alegres en su mayoría, con guitarras juguetonas y ritmos saltarines, cantados con una de las voces más delicadas que ha conocido la música pop, que hasta parece un sacrilegio que traten de temas tan poco agradables como la desigualdad social, la lucha de clases, la hipocresía de los gobernantes y, en definitiva, el feroz capitalismo. Sin embargo, en ningún caso se trata de letras panfletarias ni dogmáticas, como suelen hacer muchos cantautores horrendos o grupos concienciados. Canciones como Red Sleeping Beauty, The Well Of Loneliness, We Are All Bourgeois Now, All Your Questions Answered, New Left Review #2 o Can The Haves Use Their Brains nos piden que despertemos de nuestro adocenamiento, dejemos atrás la comodidad burguesa y afrontemos los problemas que comporta el sistema económico capitalista para nuestra sociedad. Ya en su último disco, el mensaje se radicaliza y en temas como Use A Bank I´d Rather Die, Get A Knife Between Your Teeth o You´ll Have To Put An End To Them se reclama el uso de la violencia como única vía para terminar con esta inercia. También es interesante comentar como Eden utiliza la ironía, la ambigüedad y hasta el humor negro para tratar estos mismos temas o otros como la censura (Should The Bible Be Banned), la monarquía (Charles Windsor), el terrorismo del IRA (I´m Not A Patriot But…), la problemática medioambiental (Antinature) o los derechos de los animales (Kill Kill Kill Kill) empleando como narrador precisamente a una persona que representa el colectivo hacia el cual dirige sus críticas. Y si bien él mismo reconoce actualmente que algunas letras le resultan un poco flojas, uno aprecia su intención pero el resultado es simplista y superficial, y su punto de vista sobre la protección del medio ambiente me parece totalmente equivocado, y me refiero a su defensa de la energía nuclear, el considerar el ecologismo un retroceso a las cavernas y la crítica al vegetarianismo, es su valentía al tratar estos temas y el nulo adoctrinamiento en sus intenciones lo que confiere a las canciones de McCarthy una validez si cabe mayor en la actualidad. Para terminar el repaso a esta estupenda banda, me he reservado a propósito el que considero es su mejor tema y mi canción pop favorita de siempre: Keep An Open Mind Or Else. Si ustedes buscan una canción alegre, resplandeciente, bella e inteligente difícilmente encontrarán una como ésta. Yo les puedo asegurar que pocas veces soy más feliz que al escucharla mientras pego brincos y doy vueltas alrededor de mi habitación cantando:

You should always try to see

Another person´s point of view

You should never, oh never

Think that you know everything

Keep An Open Mind Or Else (mp3, vídeo)

Mayo 8, 2007. Uncategorized. 9 comentarios.

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