Triste, tímido y callado

A veces me pregunto qué imagen tendrán ustedes de mí. No es que me importe demasiado lo que opinen los demás, realmente nunca le he prestado mucha atención a las críticas, consejos o sugerencias que otros me han dado, para bien o para mal, pero me hace gracia pensar en cómo ustedes me verán. Intuyo que creerán que soy inocente, ingenuo, tímido, cabizbajo y cosas por el estilo y supongo que estarán en lo cierto. Pero ocurre que además hubo un tiempo en que lo era muchísimo más. Sí, como oyen, era tan inocente que creía a ciencia cierta todo, absolutamente todo, lo que me contaban y tan tímido que era incapaz de mirar a las personas a los ojos, no hablaba prácticamente con nadie, no porque no me gustara la compañía ni la vida social, simplemente prefería escuchar y observar a la gente. Vaya, que parecía la reencarnación de Caspar Hauser. En el instituto y en la facultad todos me conocían como aquel chico enfermizamente tímido que llevaba el pelo raro, camisetas de grupos que nadie conocía y cuyo hábitat parecía reducirse a la biblioteca. Unos muchos opinaban que era engreído y vanidoso y otros pocos que era un excéntrico niño inmaduro que no quería crecer. Por aquel entonces, había un disco que yo tenía en mi altar pop y solía escuchar a menudo. Era A Certain Smile, A Certain Sadness de Rocketship. Su portada era una reproducción de una pintura al óleo en la que aparecía una pareja de enamorados en un campo, el chico besaba la mejilla de la chica y a ella se le escapaba una ligera y tímida sonrisa. Siempre me preguntaba qué estaría pensando aquella muchacha, su expresión era tan misteriosa y cautivadora que de algún modo me desconcertaba. En cuanto a la música, se trataba de pop cargado de jovialidad y corazones rotos, ternura y ensoñación romántica. Las voces eran cándidas pero los instrumentos a veces sonaban llenos de distorsión, controlada eso sí por Dustin Reske. No había pausas entre canción y canción y los interludios eran piezas instrumentales llenos de drones que aturdían los sentidos de una forma ciertamente inofensiva. Todo parecía obra de un mago del estudio de grabación, que en realidad es lo que siempre ha sido Dustin Reske. Lo acompañaban Verna Brock, al bajo y voces, Heidi Barney a los teclados y Jim Rivas a la batería, y juntos habían ya grabado anteriormente uno de los singles míticos del indie-pop americano de los noventa, Hey, Hey, Girl, para la no menos mítica The Bus Stop Label. Después de aquel álbum, nuestro admirado Dustin Reske se quedó solo pero continúo grabando discos, cada vez más variados eso sí, cuyo punto de inflexión sería el single Get On The Floor, hasta el año pasado en que se publicó el álbum Here Comes … Rocketship en la compañía de discos – cooperativa de músicos Nonstop Cooperative, que se autodefine así:

Nonstop is an artist-owned cooperative formed to connect artists directly with their audiences. Committed to non-hierarchical decision making and self-determination, Nonstop Co-op artists have created a model for the production and distribution of cultural artifacts in the 21st century. Through collective ownership and democratic consensus, the cooperative remakes and redefines independent business as more than petty capitalism, but rather an opportunity for social change. And fun.

Hey, Hey, GirlWe´re Both Alone

Junio 28, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Esperando un milagro

Después de demasiados días sin hablar de música hoy vamos a intentar recuperar esta sana costumbre. Antes de todo me gustaría que supieran que Ráfagas y yo mismo nos vamos a tomar unas largas vacaciones, lo que quiere decir que hasta después del verano no van a encontrar (muy probablemente) nada nuevo por aquí. Sin embargo, antes de partir me gustaría escribir sobre un par o tres de bandas que hace tiempo tenía en mente tratar y así lo haré. Hoy ya les adelanto que voy a acordarme de una banda que adoro, los Siddeleys, cuyas canciones he estado escuchando estos últimos días tantas veces que hasta creo que el CD ha sufrido algún desperfecto. Además he escogido mis canciones favoritas de ellos y ya les advierto que difícilmente escucharán, en este blog por lo menos, pop tan mayúsculo. Pero por si ustedes se han preocupado en exceso por la noticia que les he dado antes, quisiera consolarles diciéndoles que Ráfagas seguirá creciendo regularmente después del tiempo estival, que dicho sea de paso, detesto a pesar de las vacaciones. Los motivos son difíciles de explicar, pero intentaré mostrárselos sucintamente. En primer lugar les diré que actualmente mi estado de ánimo dista mucho de la alegría que me impulsó en los comienzos a dedicar mi preciado tiempo a escribir sobre música pop y derivaciones (más o menos evidentes). El culpable de todo ello no es la situación política mundial, la subida del precio de los tomates, el trabajo, mi madre o el declive de mi equipo de fútbol, todo lo contrario, el verdadero culpable es el estúpido de Eros, Cupido o Kāmadeva, como prefieran. Supongo que ya saben a lo que me refiero y espero que en sus oraciones se acuerden de mí. La verdad es que hacía mucho tiempo que no sufría un embate tan fuerte por su parte y, aunque no me puedo quejar porque el amor de ELLA bien merece este vía crucis, tal sufrimiento ha logrado que mi inspiración haya caído alegremente, y antes de escribir cualquier m***** prefiero callarme hasta que se calme la tormenta. Me duele porque le prometí a mi Monelle que intentaría dibujarle una sonrisa desde la distancia pero me he dado cuenta que me va a resultar una tarea imposible así que será mejor no ahondar en los pesares. De todos modos, veré si puedo continuar las desventuras de mi querido Jeremías, que aguarda pacientemente la llegada de su tren a algún lugar del norte de Europa. Por si no quedó suficientemente explícito, la historia no deja de ser un homenaje al gran Wodehouse y al personaje de Psmith, el cual en el intento por conquistar a su amada se hace pasar por un reputado poeta en el castillo de los Blandings y se ve envuelto en el robo de una preciada joya, detrás de la cual anda una poetisa de verdad que en sus ratos libres se dedica a los hurtos de alto vuelo y su misteriosa pareja sentimental. Es curioso porque esta tarde, mientras leía las aventuras de otro desgraciado, el sin par Barón Corvo, me ha estado sobrevolando una simpática polilla y por un instante me ha parecido que era ELLA que venía a enjuagarme las lágrimas. Entonces he intentado rescatarla, pensando en el peligro que corría ante la población de ácaros y el desorden, pero ELLA ha huido tímidamente, supongo que asustada. Yo la he advertido que no quería hacerle ningún daño, que no debía tener miedo de mis intenciones ni de mí, pero creo que no la he convencido y ha seguido elevándose hasta que la he perdido por completo.


Pero me parece que és
to no es sobre lo que quería hablarles hoy, claro que no, si además tengo que presentarles a The Siddeleys, un poco más y vuelvo a despistarme. Pues bien, empezaré diciéndoles que la música de este grupo siempre me trae reminiscencias de la primera vez que visité Londres, lugar que amo y odio por igual. No sé si ello se debe a la excitación que me producen esas melodías rabiosamente pop y esas guitarras tan prístinas y alegres o bien a la melancolía y la desazón que transmiten las letras de Johnny Johnson, pero quizás tan solo se deba a que el grupo se formó en esa ciudad a finales de los 80. Además, escuchando sus canciones me vienen a la cabeza todos los grupos que forman parte de mi altar pop y eso, digo yo, sólo puede ser bueno, sobretodo teniendo en cuenta que, a pesar de ello, cuando uno escucha cualquier tema de los Siddeleys sabe que se trata de ellos y de nadie más. Como tantos otros grupos que hemos tratado, la producción de la banda dista mucho de lo que cualquier aficionado del buen pop hubiera deseado, claro está que en los tres años que permanecieron juntos no se puede lograr mucho más. Por suerte para aquellos que no estuvimos en Inglaterra aquellos años o no hemos nacido en Japón o los países escandinavos y no podemos permitirnos el lujo de adquirir los vinilos originales, Peter Hahndorf y Jimmy Tassos decidieron recopilar todas sus canciones en el disco Slum Clearance, que además contiene las sesiones para el programa de John Peel en la BBC Radio 1. Y entonces ocurre que al escuchar el primer tema, My Favourite Wet Wednesday Afternoon, uno ya sabe que la música de los Siddeleys no va a ser fácil de olvidar.

Please whirl me around

There’s no earthly reason

No earthly reason

There is no earthly reason

For darkness after dawn…

My Favourite Wet Wednesday Afternoon

What Went Wrong This Time?

Junio 26, 2007. Uncategorized. 6 comentarios.

Si pudiera dormir junto a ti

- (…) Imagina, amado mío (no es verdad, pero así es como pienso a menudo), que he tejido mi capullito con lo que me gustaba, la tierra, los juguetes, las flores, los niños, las palabritas y el recuerdo de ti, amado mío; es un escondite blanco y sedoso, y no me parece ni frío ni oscuro. Pero a lo mejor no es lo mismo para los demás. Y sé muy bien que no se abrirá y que se quedará cerrado como el capullo de entonces. Pero yo ya no estaré en él, amado mío. Porque mi espera es irme de él como el animalito con alas; nadie puede saber cómo. Y de adónde quiero ir no sé nada; pero eso es lo que espero. Y los niños también, y tú, amado mío, y el día en que ya no se trabaje más en la tierra son mi espera. Sigo siendo un animalito, amado mío; no sé explicarme mejor.

- Tienes que salir, le dije, tienes que salir conmigo de este sitio oscuro, Monelle; porque sé que tú no piensas esas cosas; y te has escondido para llorar; y ya que te he encontrado por fin completamente sola, durmiendo aquí, completamente sola, vente conmigo, vente conmigo lejos de este sitio oscuro y estrecho.

- No te quedes, oh amado mío, dijo Monelle, porque sufrirías mucho; y yo no puedo irme, porque la casa que me he tejido está completamente cerrada, y no es así como saldré de ella.

Entonces Monelle me echó los brazos al cuello y su beso fue parecido, cosa rara, a los de antes, y por eso volví a llorar y ella enjugó mis lágrimas con sus cabellos.

Marcel Schwob – El libro de Monelle

Seefeel – Spangle

Junio 24, 2007. Uncategorized. 2 comentarios.

Para siempre

Oh, I´ll break them down, no mercy shown,

Heaven knows, it´s got to be this time,

Watching her, these things she said,

The times she cried,

Too frail to wake this time.


Aquella noche fui realmente feliz. Posiblemente sea la única vez en mi vida que haya sentido correr por mis venas algo parecido a lo que los demás llaman felicidad. En la radio del coche ponían aquella melodía de Left Banke que a ella tanto le gustaba y, mientras tanto, nuestros pies se acariciaban sobre la húmeda hierba. Bailábamos como si aquella fuera nuestra última noche juntos y yo sentía el latir de su corazón tan cerca que un profundo estremecimiento se apoderó de mí. Entonces supe que nada ni nadie iba a romper aquella magia jamás. Ella me amaba, de eso estoy seguro, y aunque sabía que conmigo nunca iba a ser feliz, no le importaba, porque algo le decía que, de todos modos, tampoco lo iba a ser sin mí. Por ello, a la mañana siguiente, regresamos al lugar a donde habíamos prometido no volver jamás. Ella estaba asustada pero la tranquilicé como pude. Una vez en casa cogí el rifle que tenía guardado mi padre y me prometí a mi mismo que acabaría con todos aquellos que querían frustrar nuestras esperanzas. Y ustedes saben que lo hice. ¿Qué piensan, que iba a dejar que esos cabrones la volvieran loca y borraran de su rostro su tímida sonrisa? Oh no, ellos no lograrían salirse con la suya por mucho que se obstinaran en ello. Antes preferiría pudrirme en esta ciudad miserable a ver como terminaban con sus fuerzas poco a poco hasta convertirla en un triste reflejo de lo que una vez fue. Sé que Dios me castigará por ello y lo aceptaré resignado, pero si me preguntan si me arrepiento de ello les juro solemnemente que no. Piensen en sus hijas, acaso iban a dejar que cualquier desgraciado jugara con sus esperanzas y sus sueños hasta convertirlos en mera ilusión. Si sintieran como temblaba ella aquella noche mientras dejábamos atrás los verdes campos por los que tanto habíamos jugado en nuestra niñez entenderían que no tenía otra alternativa. Soy culpable de todos los crímenes que ustedes me imputan, no lo voy a negar, y sin duda conozco cual será mi destino, pero también quiero que ustedes sepan con certeza que más tarde o temprano pagarán por haberme privado de su tímida sonrisa para siempre bajo aquel manto de acero y plomo.

New Order – Ceremony

Junio 20, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Say hello to your debutante

I´m not saying

That we should build a city of tears

All I´m saying is

I´m alone and consequently

Only my dreams

Satisfy the real need of my heart

I resist

Edwyn Collins

Orange Juice – Falling And Laughing

Junio 18, 2007. Uncategorized. 2 comentarios.

¿Podrías hacer algo por mí?

Estimar és engrandir el camp que el dolor pot recórrer en nosaltres. Quan l´amor és infinit, el camp del nostre dolor també ho és.

Amar es ensanchar el campo que el dolor puede recorrer en nosotros. Cuando el amor es infinito, el campo de nuestro dolor también lo es.

Francesc Pujols, La tardor barcelonina

The Jesus And Mary Chain – Sowing Seeds

Junio 14, 2007. Uncategorized. 5 comentarios.

La noche pasada soñé que me amabas (capítulo I)


Jeremías sabía que si quería olvidarla tan solo tenía un modo de lograrlo: huir. Además estaba harto del trabajo en la empresa de su padre, por mucho que éste le hubiera prometido un ascenso seguro, el tener que escanear mapas todo el día era demasiado para un chico cuyas únicas metas en la vida eran hacerse millonario y lograr el amor de su musa. En lo segundo no tenía ninguna posibilidad, ella ya tenía novio y encima vivía en el sur, y si hay algo que Jeremías no soportaba era el calor. Además, las reuniones de poetas no le atraían en absoluto y se preguntaba qué haría él rodeado de tantos jóvenes sensibles e hipocondríacos, y si le contagiaban la tuberculosis qué muerte más horrorosa le esperaba, vomitar sangre les puede parecer a algunos lo más pero a él sin duda no. En cuanto a lo primero, también lo tenía difícil, sobretodo dejando el puesto de enchufado de honor en la empresa, aunque no había que perder las esperanzas tan a la ligera. Así que cogió lo imprescindible, su manuscrito autobiográfico y “El Anti-Edipo” de Deleuze y Guattari para leer en el viaje, y pidió a su asistente que le hiciera la maleta y le comprara un billete de ida a Ginebra en tren. En realidad, Jeremías quería viajar hasta latitudes superiores, cuanto más lejos de su amor imposible mejor, pero antes quería despedirse de su abuela que vivía en esa preciosa ciudad. Una vez llegara a su destino, pensaba entregarse a la lectura de toda la literatura antiromántica que le fuera posible y a tomar duchas frías. No tendría teléfono móvil ni conexión a Internet, su blog “Haciendo el indio: todo lo que quisieron saber sobre Jeremías y no se atrevieron a preguntar”, en el que con cada entrada pretendía hacer creer a sus lectores que era descendiente de una dinastía real india, tocaba a su fin. Con ello pretendía abandonar su obsesión de consultar el blog de su amada a diario, mientras estaba escaneando en la oficina era su único consuelo pero ahora había que dejarlo todo atrás, incluso los bellos juegos de palabras que ella construía. Cuando llegó el día previsto, pidió a su chófer que lo acompañara a la estación y una vez allí cogió el tren destino a Ginebra. Sentado en su asiento pensaba, como es lógico, en ELLA y se lamentaba de su decisión pero había que ser consecuente y disciplinado como siempre le decía su padre. En frente suyo se encontraba quien compartiría con él todo el trayecto, sin duda un tipo peculiar, pensó Jeremías. Vestía chaqueta de franela azul celeste, camisa blanca y pantalones del mismo color, los dos de lino, y unos mocasines afelpados de color azul eléctrico. Pero lo curioso es que estaba leyendo un manual de lepidopterología y llevaba a su lado un cazamariposas. Cuando Jeremías le preguntó por su afición, el chico le respondió que le interesaban los insectos porque estaba preparando un poemario que giraba alrededor de ellos y la angustia existencial del poeta en la sociedad moderna. Entonces por qué llevaba un cazamariposas le insistió, a lo cual el joven literato contestó que era para cazar conceptos al vuelo. Con ello Jeremías dio por terminado su interrogatorio y le deseó un buen viaje.

The Monochrome Set – Eine Symphonie Des Grauens

Junio 12, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

Perdido y no encontrado

Dicen que siempre hay que realizar lo necesario antes de que se convierta en imprescindible y esencial. Eso debió pensar Bonifacio López aquella tarde de viernes cuando decidió que un poco de diversión no le haría nada mal. Tantos días encerrado en su cuarto preparando las oposiciones a veterinario podían ser garantía de un aprobado en los exámenes pero también de una úlcera gástrica más que segura, sobretodo teniendo en cuenta la dieta a base de cafés y demás estimulantes. Así que nuestro protagonista se puso a planchar sus pantalones tejanos con la raya bien recta, buscó su camiseta de Barrio Sésamo y le puso su chapa preferida con el logo Passion Victim, se calzó sus zapatillas punkies, se peinó lo justo, se perfumó un poco con la esencia de jazmín que le regaló su madre y se encaminó hacia el portal. Esa noche tocaban The Archers en una sala de Cornellá y como su música cáustica y dispersa le interesaba mucho se dirigió todo lo rápido que pudo hacia allí. Recordaba que cierto autobús hacía el recorrido desde el centro hasta esa periferia y aunque dudó en coger un taxi, sólo de pensar en la estúpida conversa que le esperaba con el conductor, al final desistió. Cuando llegó a la parada indicada oyó el canto de una curruca cabecinegra y incrédulo se puso a seguirla con la vista hasta que dio con ella. Qué pájaro tan curioso, pensó, qué debe hacer por aquí con este ruido, pobre insensato. Entonces llegó el autobús y rápidamente subió a él, menos mal que esta vez no tardó nada. Sin embargo nuestro colombino protagonista no se percató que en su intento de perseguir a la pobre curruca había ido a parar a la acera contraria y por tanto se dirigía en sentido opuesto. Mientras tanto, él iba anotando con sumo detalle en su libreta de notas el día, el lugar y la hora en que había presenciado a su preciado pajarito, el tiempo que hacía y la temperatura. También hizo un esbozo con su carboncillo del plumífero animal y lo firmó a un lado. Cuando despertó de su sueño ornitológico no había nadie más en el autobús y por los cristales no había rastro de urbe alguna. Al preguntar al conductor si iba a Cornellá, éste le respondió que se temía que no, era el último vehículo y se dirigía a las cocheras. Bonifacio puso cara de asombro y estupefacto se bajó allá mismo, a su alrededor pasaban los coches a velocidad vertiginosa y los esquivó como pudo. Guiándose por la Osa Mayor o lo que él creyó que era, llegó a una caserna de la Guardia Urbana. Al explicarles su situación le propusieron que cogiera otro autobús que paraba justo en la esquina, aunque no le podían asegurar que pasara a esas horas de la noche. Como todos sabemos, los agentes del orden son gente muy sabia y efectivamente no se equivocaban, el último hacía al menos media hora que había parado. Allí perdido, nuestro protagonista se encomendó a todos los satélites de posicionamiento global para que le ayudaran a escapar de ese laberinto. No podemos decir que éstos le escucharan pero una pareja de yonquis que deambulaban por allí sí. Cuando Bonifacio les preguntó si sabían como podía llegar a su hogar, éstos le respondieron amablemente que no se preocupara y les acompañara. Y así lo hizo, qué remedio.

Television Personalities – Geoffrey Ingram

Junio 10, 2007. Uncategorized. No hay comentarios.

La canción del colimbo

Il pleure dans mon coeur

Comme il pleut sur la ville;

Quelle est cette langueur

Qui pénètre mon coeur?

O bruit doux de la pluie

Par terre et sur les toits!

Pour un coeur qui s’ennuie

O le chant de la pluie!

Il pleure sans raison

Dans ce coeur qui s’écoeure

Quoi! nulle trahison?…

Ce deuil est sans raison.

C’est bien la pire peine

De ne savoir pourquoi

Sans amour et sans haine

Mon coeur a tant de peine!


Paul Verlaine, Romances sans paroles

Mary Queen Of Scots – Evensong

Junio 7, 2007. Uncategorized. 5 comentarios.

El cielo a tu lado

Quisiera poder decirte todo lo que siento.

Quisiera escribir tu nombre en todas las paredes.

Quisiera soñar contigo en las noches de desvelo.

Quisiera oír los ecos de tu voz en la oscuridad.

Quisiera susurrarte tonterías al oído.

Quisiera escribirte versos simples.

Quisiera sentir dolor de tripas al verte.

Quisiera contemplar tu rostro sobre la almohada.

Quisiera conocer el éxtasis junto a ti.

Quisiera lamer la sangre de tus heridas.

Quisiera besar tus labios con ardor.

Quisiera leer tus poemas en alto.

Quisiera saltar contigo el precipicio.

Quisiera pensar que te merezco.

Quisiera no tener que pensar en ello.

Quisiera sentir tu juventud bajo mi piel.

Quisiera bailar techno alemán a tu lado.

Quisiera hacerte el amor en los campos de centeno.

Quisiera perderme contigo en los páramos.

Quisiera recogerte cuando cayeras.

Quisiera escuchar a The Orchids junto a ti.

Quisiera poder morir habiéndote amado lo suficiente.

Quisiera que nuestro amor no fuera del montón.

Quisiera que tú quisieras lo mismo.

The Orchids – Tiny Words

Junio 4, 2007. Uncategorized. 2 comentarios.