Caballitos


Que instalen caballitos

en todas las calles,

que llenen de caballitos las ciudades.

Siglos

llevamos con el invento de feria en feria

sin descubrir su humanísima aventura.

Que celebren los novios

su viaje en los caballitos,

de caballito en caballito.

Que cada familia tenga sus caballitos,

¡todos en los caballitos!

Que los amigos

hablen y sueñen y discutan

dando vueltas en los caballitos.

En ellos celebren sus consejos los ministros,

mientras queden ministros,

y en ellos se reúnan los señores obispos,

naturalmente, revestidos

de señores obispos,

mientras queden obispos.

Los pobres subirán para reírse del mundo

y los ricos

¡que suban los ricos a los caballitos

mientras todos los aplaudimos!

¡Y los señoritos!

¡Que suban los señoritos!

Y que acudan todos los solitarios, todos los vagabundos.

Y el congreso de los diputados

será el congreso de los caballitos.

Y los empresarios ¡qué risa, los empresarios!

Que suban los empresarios con los asalariados,

mientras existan salarios.

¡Los salarios del miedo!

Y, venga: comités centrales,

mafias, sectas, castas, clanes, etnias:

¡a los caballitos!

Y los músicos con los guardabosques

y el alcalde y los concejales

con las verduleras y los panaderos.

¡Viva! ¡Viva!,

gritarán los niños cuando vean

que suben los Honorables.

¡Venga, Honorables!:

¡A los caballitos!

Vamos a la ciudad a subir a los caballitos,

dirán los monjes a sus abades.

Y los académicos:

que se reúnan los académicos en los caballitos

y que se cierren todas las academias.

¡Ah, si todos los filósofos hubieran subido a los caballitos!

Que instalen caballitos en las cárceles,

en los cuarteles,

en los hospitales,

en los frenopáticos

y que se fuguen todos

montados en los caballitos.

Y todos los jueces a los caballitos,

¡venga! ¡venga!: ¡A los caballitos!

¿Y nada de procesos y de sentencias!

¡Ya vale de juzgar los efectos y no las causas!

¡A los caballitos!

Y que todos los funerales

se celebren montados en los caballitos

al paso silencioso y tranquilo de los caballitos.

Es la nueva ordenanza,

es el nuevo precepto:

¡todos a los caballitos!

¡La cabalgata de los caballitos!

¡Hacia la confederación de todos los caballitos!

Hasta que todos fuéramos niños…

Jesús Lizano

Pascal Comelade – Le Fakir de la chapelle

Octubre 28, 2007. Uncategorized. 8 comentarios.

Ráfagas de amor

Continuando con la celebración del primer aniversario de este blog, les voy a contar uno de los secretos mejor guardados: el origen de su nombre. Según el diccionario de la RAE, una ráfaga vendría a ser:

1. f. Viento fuerte, repentino y de corta duración.

2. f. Nube de poco cuerpo o densidad, especialmente cuando hay o va a haber mutación de tiempo.

3. f. Golpe de luz vivo o instantáneo.

4. f. Mil. Conjunto de proyectiles que en sucesión rapidísima lanza un arma automática, cambiando convenientemente la puntería para cubrir por completo el blanco del tiro.

Pero para mí, Ráfagas es y será una canción, mi canción, del grupo de la nueva ola madrileña Los Bólidos. Desde que la escuché por primera vez en el programa de RNE3 Diario Pop, dirigido y presentado por el mítico Jesús Ordovás, a finales de los 90, quedé asombrado por la energía y la pasión que desprendía. Junto con el resto de la Sesión Salvaje, la grabé en una cinta cassette que no me cansé de poner en meses, y siempre me fascinaba ese vibrante ritmo y esas voces al borde del colapso emocional. Yo no creía que en el pop español existiera algo por igual, sí que había canciones inglesas que me transmitían esas mismas sensaciones -sin ir más lejos el Teenage Kicks de los Undertones- pero canciones cuya letra entendiera a la perfección no había ninguna. Por entonces, habían surgido en Barcelona Los Fresones Rebeldes y tras de ellos aparecieron otras muchas bandas interesantes, como TCR, Vacaciones y Juniper Moon, y yo quiero pensar que nada de ésto hubiera sido posible sin Los Bólidos. Esa época fue mágica y siempre la recordaré con un cariño muy especial, la escena pop española en plena ebullición después de años de aburrido noise-pop en inglés precario. Por eso, Los Bólidos y su canción Ráfagas tienen un significado casi iniciático, fundacional incluso, y es que probablemente sin esa melodía y las que años más tarde siguieron su estela, yo no sería quien soy, ni ustedes estarían leyendo estas palabras. Así que a la hora de empezar mi blog, lo primero que tuve claro es cómo se iba a llamar, todo lo demás ya vendría solo.

Ráfagas en disco

Ráfagas en directo

Pueden encontrar todas las canciones de Los Bólidos en esta página.

Octubre 25, 2007. Uncategorized. 8 comentarios.

Tengo un gran secreto

No somos sino niños grandes,

inquietos porque saben que es hora de dormir.

Lewis Carroll


Tú que deseas volar

Acuérdate de don Icaro,

Que por pasarse de pícaro

Fue a dársela contra el mar

A Febo le molestó

Que emularle pretendiera

No solo soñando, no,

¡Sino con alas de cera!

(Romance de ciego atribuido por unos, a

Homero, y por otros a Simónides)

“Do something pretty while you can”, cantaban Belle & Sebastian en el tema We Rule The School. Así, hará un año, un servidor se propuso escribir un blog en el que dar rienda suelta a sus obsesiones, entre las cuales, la principal era y es la música pop. Cómo surgió la idea, sinceramente lo desconozco, supongo que en parte se debió al aburrimiento de una fría tarde de domingo y a la necesidad acumulada a lo largo de los años de compartir la emoción que supone el descubrir una nueva canción, un nuevo grupo, con gente desconocida y así, en parte, también sentirse menos solo y acompañado. Han pasado ya muchos meses y Ráfagas ha ido transformándose poco a poco, sin hacer mucho ruido, hasta lo que es hoy en día, y yo he hecho lo mismo a su lado, sin darme cuenta. En este recorrido me he ido cruzando con mucha gente extraordinaria, que muy probablemente jamás habría conocido si no fuera por el blog. El saber que a alguien le importaba lo que escribía, que le gustaban las canciones que seleccionaba, me ha dado un gran impulso y fuerza para continuar, a pesar de que debo confesar que muchas veces he pensado en dejarlo, en abandonar. Sin embargo, siempre surgía algo o alguien que me volvía a entusiasmar y que me animaba a seguir con mi labor. Ahora mismo no concibo mi vida sin el Ráfagas, la adicción es tan fuerte que cuando escucho una bonita canción ya pienso enseguida en ponerla en el blog y hablar sobre ella. También es verdad que durante un tiempo éste me sirvió para experimentar con la narración de historias, y creo que lo pasé bien, disfruté inventando personajes y situaciones, que a veces surgían de la escucha de una canción y otras nacían de manera autónoma. Pero al igual que con las obras de teatro de Picasso, sus amigo le recomendaron que volviera a pintar, pues lo suyo eran los pinceles, yo me he dado cuenta que lo mío es comentar canciones y las sensaciones que me producen, nada más. Por ello, en estos últimos posts he vuelto a los orígenes y mi intención es seguir así hasta… hasta quién sabe cuando. Podría hablarles también del tema de la resistencia cultural, política incluso, pero prefiero no marearles con asuntos tan pesados, sobre los cuales ustedes ya sabrán bastante.



En su lugar, celebraré que este año se cumple el 40 aniversario de la muerte del gran productor Joe Meek, que como reza el título de uno de sus recopilatorios, es uno de los alquimistas del pop. Sobre él podría decirles infinidad de cosas, pero tan solo les contaré que su talento, como en el caso de muchos otros genios, era debido a la frustración y a la inseguridad. Si escuchan la canción que he seleccionado, una de las últimas que produjo, interpretada por Glenda Collins, se darán cuenta (si es que ya no lo han hecho antes) del talento y la imaginación de este hombre que vivía encerrado en su estudio de Holloway Road. Siempre he adorado el sonido centelleante de esas campanillas que acostumbran a sonar de fondo en sus grabaciones, para mí es algo casi mágico e irreal. Además, también podrán disfrutar de una preciosa versión del I Hear A New World a cargo de Thy Surfyn´ Eyes, nombre detrás del cual se esconde Miguel de los Fresones Rebeldes, una de las personas más afables que conozco, con el cual además tuve el placer de reencontrarme este fin de semana después de largo tiempo. Nada más, me despido hasta el próximo post dándoles las gracias a todos ustedes por su apoyo y por acompañarme durante todo este año. Lo dicho, gracias.

Glenda Collins – It´s Hard To Believe It

Thy Surfyn´ Eyes – Oigo un nuevo mundo

Octubre 21, 2007. Uncategorized. 3 comentarios.

Burbujas de perfume

Hace unos años asistí a una fiesta que celebraban los alumnos de Bellas Artes de la Universidad Humboldt de Berlín en una zona industrial del Este. Nos enteramos gracias al dependiente de una tienda de discos, una de las pocas de música no electrónica que pudimos encontrar. Nos comentó que tocarían muchos grupos, entre ellos Stereo Total y Quarks, que habría una exposición con las obras de los alumnos y muestras de videoarte. Como estábamos un poco perdidos y no encontrábamos ningún lugar para salir de fiesta, pensamos que sería una buena idea acercarnos hasta allí. Por varios motivos sobre los cuales me permitirán que no me extienda, no recuerdo exactamente quiénes actuaron, eso sí, yo diría que no vi ni a los Stereo Total ni a los Quarks. Me sorprendió mucho el público, había jóvenes ataviados con trajes caros, travestis de dos metros, rubios y con los ojos azules, chicas que parecían haber salido del colegio, algún señor formal, propietarias de galerías de arte, siniestros, modernos y gente normal también. La luz de la nave industrial era como ultravioleta y a mí me provocaba una sensación de mareo y ligera levitación, supongo que debido también a los efectos de alguna que otra sustancia de procedencia química. Recuerdo una iconografía religiosa con cráneos de antílope, precipicios artificiales, graffitis con temática yaoi y joyas de minerales raros. Pero, sobretodo, en mi memoria quedó inmortalizada la figura de una chica descalza que vestía un camisón de dormir de color rosa y llevaba un osito de peluche en una mano. Iba de un lado para otro, sola y con una mirada triste que provocaba en mí cierta compasión y ansia carnal. Yo estaba hechizado por su ir y venir y su languidez, cuando de repente apareció sobre el escenario. No me lo podía creer, aquella muchacha misteriosa iba a interpretar en playback unas canciones en alemán como si de una France Gall salida de algún antro de dudosa reputación se tratase. La música era italo-disco, euro-disco o como lo quieran llamar y su voz apenas se oía entre tanto ritmo machacón. Ella se movía por el escenario como si fuera una aparecida, mirando hacia el techo y arrastrando el osito con ella. Aquella imagen no se me olvidará nunca, a veces hasta llego a pensar que la soñé, que realmente esa muchacha fue un producto de mi mente fantasiosa y que en realidad no existió tal artista. Les comento todo esto porque hace unos días descubrí una artista sueca –en realidad me la descubrió mi amiga y compañera en este mundo de los blogs, Luna Miguel- que a mí me recuerda poderosamente a esa chica triste y solitaria. Se trata de Cloetta Paris, una cantante de Estocolmo que ha producido el señor Roger Nixon (también autor de algunas canciones de Sally Shapiro) y que aún no ha publicado ningún disco. Sin embargo, sus canciones ya han empezado a dar que hablar y para mí Broken Heart Tango es una de las maravillas pop de este año. No sé si es porque me evoca aquel éxtasis berlinés o porque entiendo muy bien lo que quiere expresar Cloetta Paris, sea como fuere, lo cierto es que esta melodía y la del día anterior conforman el mapa actual de mis sentimientos y ésto pocas veces me ha ocurrido anteriormente. ¿Será una señal?

Octubre 18, 2007. Uncategorized. 3 comentarios.

La amistad nunca muere, ya lo decían las Spice Girls

“No te amo pero si quieres podemos ser amigos”. Cuántas veces he oído esta frase, creo que hasta la debo llevar tatuada en algún sitio. No es que me moleste ser amigo de alguien a quien me gustaría poder besar todas las mañanas al despertar o mirar a los ojos los días de lluvia, pero es que este formato de relación me resulta excesivamente limitado. Sinceramente creo que alguien debería inventar algo intermedio y no estoy hablando de la popular amistad con derecho a roce, aunque como no la conozco personalmente tampoco puedo opinar al respeto. Hablar de libros antiguos, vecinos famosos y teorías de la conspiración, ir a tomar el té por las tardes o desayunar juntos los domingos, acudir al cine o a espectáculos de lucha libre, jugar al escondite o a juegos de estrategia, ir de compras a tiendas de segunda mano o simplemente curiosear en las boutiques de la zona alta, hacer la colada juntos o colarse en el metro, son actividades que resultan sumamente atractivas y reconfortantes pero es que si además hubiera algo de pasión, excitación y desenfreno ya ni se imaginan –yo lo estoy haciendo ahora mismo y me ha quedado una sonrisa de bobo nada favorecedora ciertamente. Y algo parecido debe pensar la simpática Sally Shapiro, que en la edición americana de su álbum Disco Romance ha incluido el tema He Keeps Me Alive, sobre una amistad que sabe más bien a poco y que se ha ido convirtiendo en mi canción fetiche estos últimos días. Sus teclados atmosféricos y ese ritmo tan ochenteno me transportan a un lugar secreto, quizás un jardín, en el que el embrujo es mutuo y el tiempo parece detenerse siglos. Ojalá existiera un sitio así.

Sally Shapiro – He Keeps Me Alive

Octubre 16, 2007. Uncategorized. 10 comentarios.

¡Viva la Monarquía!

Yo no quería entablar contacto con la gente, tú lo sabes, quería que mi relación se produjese exclusivamente a través del cine, filmando y proyectando, pero claro, a medida que fui necesitando nuevas presas no tuve más remedio que hablarlas, convencerlas, citarme con ellas, invitarles a beber, a comer, en fin, que como tú sabes, yo no puedo hacer esas cosas sin cierta ayuda. Bueno, no nos engañemos, la verdad es que necesitaba placer y no necesitaba ninguna ayuda, placer adicional. Total, que a lo tonto a lo tonto, me vi atrapado por mil chorradas que absorbían toda mi energía, sin saber qué iba a pasar luego, como venga a dar vueltas a lo mismo y olvidándome por completo de a lo que había venido.
Iván Zulueta

Ayer fue uno de esos días de furia en los que me invade el mal humor y la rabia, me siento abandonado, humillado y tengo ganas de salir a la calle y romper todo el mobiliario urbano. Los gatos al verme huyen despavoridos y los niños se ponen a llorar. Me preguntaba por qué gasto mi energía en construir castillos de espuma, si después se desmoronan ellos solos. En cambio, hoy me he despertado con la melodía de una canción infantil catalana sobre un caracol que saca los cuernos y sube por una montaña, o algo así, que entonaba una niña desde la acera de mi calle. Al instante, he sabido que el día que me esperaba sería muy distinto. Me he duchado, he salido a buscar el pan, he desayunado y luego he quedado con mi hermana pequeña –yo pensaba que también estarían su amiga editora y las gemelas de Rubí, pero me equivocaba- para ir a la celebración del septuagésimo aniversario del Circuito de Montjuïc. Bueno, en realidad, los fitipaldis no es que me interesaran demasiado, yo lo que quería era ver la actuación matinal del grupo más bien vestido que existe por estos lares, los inigualables y siempre imprevisibles Los Soberanos, liderados por el incombustible Ivo von Menzel. Prometían que en el entreacto iban a quemar una foto del Rey –Elvis, se entiende-, en horario infantil y ante un público (ocasional, todo sea dicho) numeroso, que se congregaba expectante y muy animado –quizás ayudara la degustación gratuita de vermú. Al final, he llegado tarde y me he perdido media actuación –eso sí, la versión de Temperamento español la he gozado como pocos-. Mi hermana estaba radiante, con un bello vestido blanco con estampado de flores negras y un collar de bayas color rojo. Como comprenderán, mi orgullo de hermano mayor estaba por las nubes y con todas las miradas lascivas de jóvenes bakalatas, solteros que parecían romper la cremallera con tanto vehículo de carreras, padres de familia y algún que otro jubilado, pues no hacía más que acrecentarse. Después de todo y a pesar del abundante alcohol matutino, no la hemos pillado de milagro, más que nada porque luego habíamos quedado para almorzar con los padres y tampoco era plan.

Por la tarde, después de la sobremesa -en la que se han tratado temas tan interesantes como la diferencia entre edredón y nórdico, la temperatura a la cual debe servirse el vino tinto, la terrible falta de disciplina y buenas maneras de las generaciones de jóvenes posteriores a la mía y cuál es el mejor abono para los jazmines-, me he dirigido a uno de mis cines de arte y ensayo favoritos para ver la última película de Augusto M. Torres, director, crítico y productor de cine. La película se titula Las películas de mi padre y me ha llamado la atención, entre otras cosas, por el cartel en el que aparece una escena lésbica. Trata de una chica cuyo padre ha muerto, la cual descubre los negativos que éste había filmado en su juventud, la mayoría cortos experimentales. Lo curioso es que el padre es el mismo Augusto y en la película aparecen trozos de entrevistas con Iván Zulueta (no en vano, Arrebato la produjo el mismo Augusto), Jaime Chávarri y diversas actrices de las cuales la protagonista quiere averiguar cuál es su madre, pues ésta la abandonó siendo niña. El conjunto es un poco confuso ciertamente, pero es que además, con cuentagotas van apareciendo todo de escenas tórridas, la mayoría lésbicas, que no aportan nada al hilo argumental y que parecen un puro ejercicio onanista del director. A mí no es que me importe, la verdad es que me he reído mucho –tampoco molestaba porque éramos cuatro espectadores en la sala-, sobretodo porque la actriz era una de esas niñas de clase media-alta que se apuntan a arte dramático y luego sus interpretaciones dan risa. Lo mejor sin duda eran las imágenes de los cortos que realizó Augusto M. Torres a comienzos de los 80, auténticos delirios oníricos en los que el común denominador es su fascinación por el sexo opuesto y en concreto las niñas. El que más me ha gustado era uno en el que un asesino iba haciendo desaparecer a sus víctimas de las formas más increíbles mientras una de las actrices, en primer plano, afirmaba que “a los animales carnívoros les gusta torturar a sus víctimas pues así la carne tiene un gusto más apetitoso”. Qué demente.

Ayer cumpliste los 16Me están mirando

Yo no tengo a nadie (videoclip)


Octubre 14, 2007. Uncategorized. 6 comentarios.

Llueve sobre mi alma

Hoy me pillé día libre en el trabajo, estoy agotado y me siento débil y apático. Estas últimas noches de angustia y miedo no me ayudan para nada y sin descanso las fuerzas flaquean. Me he levantado tarde y los rayos de sol ya penetraban con fuerza por entre los agujeros de la persiana rota. No tenía apetito y lo primero que he hecho es buscar un disco que me hiciera compañía. Siempre me han gustado las canciones que al escucharlas parece como si el intérprete las estuviera tocando a tu lado. Y de los discos de este tipo mi favorito es A Distant Shore de Tracey Thorn. He buscado entre las cajas hasta que por fin he dado con él, hacía bastante que no lo oía pero sabía que me iba a hacer bien. Hace 25 años que Tracey Thorn lo grabó con apenas su guitarra acústica, su bellísima voz y desde entonces no ha pasado el tiempo por él. La jovencísima Tracey ya había grabado algunos discos con sus amigas de toda la vida como Marine Girls y poco después conocería a Ben Watt, del cual se enamoraría, y juntos formarían Everything But The Girl, grupo con el cual finalmente se daría a conocer al gran público. Este 2007, después de tanto tiempo, volvía en solitario con un nuevo disco, electrónico y más parecido a sus últimos discos con Watt. Sin embargo, mi favorito sigue siendo aquel primer álbum de apenas media hora, con ocho preciosas canciones (incluyendo una sorprendente versión del Femme Fatale de la Velvet Underground), llenas de melancolía y sinceridad, que son como un suspiro, un secreto contado al oído, una caricia o un adiós desde la estación de tren. Y de entre todas ellas, yo sin duda me quedo con la que cierra el álbum: Too Happy. Hay pocas canciones que logren hacerme llorar y ésta lo consigue con creces. Y así me gusta que sea.

Tracey Thorn – Too Happy

Octubre 11, 2007. Uncategorized. 2 comentarios.

¿Quieres bailar conmigo?

Continuamos con canciones sobre amores imposibles. Si la del último post les pareció bonita y les gustó, la que podrán escuchar hoy además les hará bailar, hacer palmas y cantar paraparapás. Sí, ya sé que el hecho de que haya subnormales poniendo bombas e hiriendo a personas inocentes invita a la seriedad y la reflexión pero es que como decía aquella preciosa canción de los 60, lo que el mundo necesita ahora, quizás más que nunca, es amor. Así que continuaremos con esta mi pequeña gran obsesión. Muchas veces mis amigos y compañeros me comentan que a los que nos gusta la música pop lo que nos pone realmente son las cantantes con dulces voces, vestiditos de florecitas y lacitos en el pelo, y que la música nos importa un comino. Y claro, uno se queda a cuadros, sin saber muy bien qué decir ni qué objetar. Sin embargo, otros afirman solemnemente que las melodías pop son cosa de afeminados y maricas. En resumen, que aquí no hay quien se aclare. De todos modos, como no me apetece ponerme a la defensiva ignoraremos por ahora semejantes tonterías y simplemente diremos que si una chica es de buen ver, canta como los ángeles y encima compone grandes canciones pues es de bogavantes no mirarla con chiribitas en los ojos. Y justo eso debieron pensar los chicos del grupo Horowitz cuando decidieron dedicarle una canción a Tracyanne Campbell, la magnífica cantante de la no menos magnífica banda Camera Obscura. Puestos a escoger, pues yo le hubiera compuesto una oda a Rose de las Pipettes o a Kajsa de los Budgies, y también les habría grabado cintas con mis canciones favoritas o les habría susurrado las melodías al oído, pero también es muy probable que solo de verlas me hubiera escondido detrás del primer arbusto que encontrara. Pero continuando con la canción Tracyanne, al escucharla seguro que me dirán: no se oye la voz, las guitarra suenan mal, la caja de ritmos es cutre, cómo puedes afirmar que ésto es una gran canción. Y sí, es una gran canción, lo reafirmo, y además es mi canción del año (al menos de lo que llevamos de año). Y punto. Bueno, no del todo. También quisiera decir que debemos darle las gracias a Roque, el chico que lleva el sello discográfico Cloudberry Records, quien ha publicado este pequeño gran disco (pequeño porque se trata de un Cd-r de 3”), por avivar la llama del indie-pop con tantos singles estupendos y por hacernos disfrutar como niños con cada nueva entrega de su “disquera”. Eso sí, les advierto que los discos son de edición limitada y si no se dan prisa pues quizás se pierdan la oportunidad de escuchar canciones tan bonitas como ésta. Y lo dice uno por experiencia.

Octubre 9, 2007. Uncategorized. 7 comentarios.

Buscando un final feliz

No puedo dormir. No quiero dormir. Llevo todo el día buscando una canción que evoque mis sentimientos y creo que por fin he dado con ella. Quizás no sea la canción pop perfecta, no en vano se trata de una demo, pero a mí me transmite justo lo que necesito. Esperanza, ternura, pasión, nostalgia, en resumen, un auténtico soplo en mi apesadumbrado corazón. No quiero que mi amor muera y lucho con todas mis fuerzas para que los latidos sigan como en aquellos maravillosos días de descubrimientos y besos etéreos. Quizás el esfuerzo sea en vano pero me niego a creer que sea así. No dejo de pensar en qué me pude equivocar, cuál fue mi desliz, pero lo cierto es que todo ello es absurdo porque nunca hubo cosquilleos compartidos ni besos en ninguna calle oscura. A pesar de todo, intento destilar la esencia sagrada de mi amor para evitar que llegue a evaporarse algún día. Y aquí juega un papel importante esta canción que compuso Nick Currie para la cantante japonesa Noriko Sekiguchi. Una pequeña joya pop que quizás tuvo el eco que se merecía en el país de los cerezos y las lolitas de ojos rasgados. Una melodía que me provoca una sensación de dulce embriaguez, mientras mi cuerpo se desvanece en lánguidos movimientos de antiguas danzas cortesanas y su alma me observa con amorosa candidez.

I’ll be yours and you’ll be mine

At the end of history

Through the darkness we will shine

Never lose your love for me


Momus – The End Of History

Octubre 8, 2007. Uncategorized. 3 comentarios.

Arrebato

Hay sucesos que por mucho que uno se empeñe no consigue comprender. Ayer a medianoche, por ejemplo, alguien decidió que mi hogar le parecía atractivo y sin mediar palabra subió por el balcón y entró en mi alcoba. Supongo que lo que vio le atrajo un poco porque podríamos decir que se llevó prácticamente todo lo que sus manos o extremidades, quien sabe, le permitieron. A uno no es que le importen las visitas inesperadas, todo lo contrario, pero lo que sucedió anoche en mi pueblo lo llaman allanamiento de morada. Y eso creo -yo no entiendo mucho de leyes la verdad- es un delito. Sangre no se derramó, ciertamente, pero despertar violentamente y encontrarse con la habitación semivacía es como mínimo desalentador. Pero lo terrible del trágico incidente es que mi mente estaba en esos instantes sumida en una dulce ensoñación, una maravillosa quimera me invadía. Yo navegaba por las estrellas como un cometa incandescente, esquivando los asteroides y las naves tripuladas y cuando encontraba a Astrarche, la reina de las estrellas, entonces colisionaba con ella y me derretía, fundiéndose toda mi materia con la suya. Mientras tanto se iban realizando sacrificios públicos, pues era la Diasia, y los gritos de terror de los animales hacían que mi placer fuera aún más profundo. Los jóvenes poetas recitaban sus versos y su palabra silenciaba por momentos aquel salvaje estremecimiento. Además, esos poemas no me eran ajenos, yo los conocía bien y el conjunto me producía un poderoso arrebato. Pero hoy no lograrán interrumpir mis fantásticos sueños. Estoy preparado y ellos no lo saben. Ahora mismo les estoy esperando y créanme, las maquinaciones de Willard Stiles son pura niñería en comparación con las mías. No me temblará el pulso y esta vez si que correrá el rojo sanguíneo, como en la deliciosa infusión de pétalos de rosa e hibisco que me he preparado esta tarde. (Risas)

Los vegetales – Sueño Nº7

Octubre 6, 2007. Uncategorized. 5 comentarios.

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