Et besaria lentament
Et besaria lentament,
et soltaria els cabells,
t’acariciaria els muscles,
t’agafaria el cap
per a besar-te dolçament,
estimada meua, dolça meua,
i sentir-te, encara més nina,
més nina encara sota les mans,
dessota els péls del meu pit
i sota els péls de l’engonal,
i sentir-te sota el meu cos,
amb els grans ulls oberts,
més que entregada confiada,
feliç dins els meus abraços.
Et veuria anar, tota nua,
anant i tornant per la casa,
tot açó que ja no pot ser.
Sóc a punt de dir el teu nom,
sóc a punt de plorar-lo
i d’escriure’l per les parets,
adorada meua, petita.
Si em desperte, a les nits,
em desperte pensant en tu,
en el teu daurat i petit cos.
T’estimaria, t’adoraria
fins a emplenar la teua pell,
fins a emplenar tot el teu cos
de petites besades cremants.
es un amor total i trist
el que sent per tu, criatura,
un amor que m’emplena les hores
totalement amb el record
de la teua figura alegre i ágil.
No deixe de pensar en tu,
em pregunte on estarás,
voldria saber qué fas,
i arribe a la desesperació.
Com t’estime! Em destrosses,
t’acariciaria lentament,
amb una infinita tendresa,
i no deixaria al teu cos
cap lloc sense la meua carícia,
petita meua, dolça meua,
aliena probablement
a l’amor que jo sent per tu,
tan adorable! T’imagine
tébia i nua, encara innocent,
vacil.lant, i ja decidida,
amb les meues mans als teus muscles,
revoltant-te els cabells,
agafant-te per la cintura
o obrint-te les cames,
fins a fer-te arribar, alhora,
amb gemecs i retrocessos,
a l’espasme lent del vici;
fins a sentir-te enfollir,
una instantánia follia:
tot açó que ja no pot ser,
petita meua, dolça meua.
Et recorde i estic plorant
i sent una tristesa enorme,
voldria ésser ara al llit,
sentir el teu cos prop del meu,
el cos teu, dolç i fredolic,
amb un fred de col.legiala,
encollida, espantada; vull
estar amb tu mentre dorms,
el teu cul graciós i dur,
la teua adorable proximitat,
fregar-te a penes, despertar-te,
despertar-me damunt el teu cos,
tot açó que ja no pot ser.
Et mire, i sense que tu ho sápies,
mentre et tinc al meu davant
i t’estrenyc, potser, la má,
t’evoque en altres territoris
on mai havem estat;
contestant les teues paraules,
visc una égloga dolcíssima,
amb el teu cos damunt una catifa,
damunt els taulells del pis,
a la butaca d’un saló
de reestrena, amb la teua má
petita dintre la meua,
infinitament feliç,
contemplant-te en l’obscuritat,
dos punts de llum als teus ulls,
fins que al final em sorprens
i sens dubte em ruboritzes,
i ja no mires la pantalla,
abaixes llargament els ulls.
No és possible seguir així,
jo bé ho comprenc, peró ocorre,
tot açó que ja no pot ser.
Revisc els dolços instants
de la meua vida, peró amb tu.
es una flama, és una mort,
una llarga mort, aquesta vida,
no sé per qué t’he conegut,
jo no volia conéixer-te…
A qualsevol part de la terra,
a qualsevol part de la nit,
mor un home d’amor per tu
mentre cuses, mentre contemples
un serial de televisió,
mentre parles amb una amiga,
per teléfon, d’algun amic;
mentre que et fiques al llit,
mentre compres en el mercat,
mentre veus, al teu mirall,
el desenvolupament dels teus pits,
mentre vas en motocicleta,
mentre l’aire et despentina,
mentre dorms, mentre orines,
mentre mires la primavera,
mentre espoles les estovalles,
mor un home d’amor per tu,
tot açó que ja no pot ser.
Que jo me muir d’amor per tu.
Vicent Andrés Estellés
Sueños de tú y yo montados en nubes de azúcar
Cada uno de nosotros tiene canciones favoritas que por algún motivo personal son especiales, quizás musicalmente no estén entre los clásicos pero sin duda forman parte de nuestros clásicos, son temas fetiche que a pesar del paso del tiempo siempre nos traen buenos recuerdos o bien representan la esperanza de lo que algún día podría ser. A lo largo de todo este tiempo, he ido escogiendo algunas de ellas pero muchas otras se quedaron injustamente olvidadas. Recuerdo una especialmente, que he deseado con todas mis fuerzas tener la ocasión de poder ponerla pero por desgracia nunca aparecerá en estas páginas. Sin embargo, hoy voy a aprovechar la coyuntura sentimental para darle la oportunidad de brillar como se merece a una canción que yo descubrí hace mucho mucho, cuando aún existía inocencia en la música y en mi corazón. El tema, como comprobarán, no podemos decir que sea una joya de la música pop ni una canción imprescindible para entender la evolución del arte de la melodía. No. Sin embargo, para mí tiene un significado muy especial porque la primera vez que la escuché me dije “esta canción tienes que hacerla tuya, algún día penetrará en tu alma con toda la fuerza y entonces lograrás que tu ideal se haga realidad”. Déjenme que haga un paréntesis. A veces me pregunto por qué busco tanto el misterio y la sorpresa si resulta que al final de estas líneas se encuentra la canción con su autor y su título a la espera de que hagan clic con el botón izquierdo del ratón para poder escucharla, pero bueno… El caso es que estoy contento de que al menos este tema no se quede por el camino. Porque Adorable de los suecos Acid House Kings –como comprobarán los más jóvenes o los recién amapolados, no tiene nada que ver con smiley, más bien con la extraña costumbre de los chicos del país emblema del socialismo y la (sospechosa) neutralidad por los nombres simplemente desacertados- es una canción que los amantes del pop muy probablemente asocien a alguna persona especial, a algún amor lejano o no tan lejano, a algún amor imposible o bien a su vecina, por qué no. Y es que los hermanos Angergård, Niklas y Johan, y Joakim Ödlund, eran muy jovencitos a comienzos de los 90, cuando compusieron este tema y, claro, eso no solo se nota en el timbre de voz de Niklas (quien también formó parte de los deliciosos Red Sleeping Beauty) sino también en la letra. Sin embargo, como buenos suecos y a pesar de o gracias al protestantismo, nunca sintieron vergüenza o pudor por la carne, a diferencia de sus admirados chicos de provincia británicos y cantaban “I’ll be gone tomorrow / that’s when you wake up / to tell me you don’t want me / it’s like telling a joke without a point / kissing a girl without the tongue / leaving you untouched”. Otra cosa que siempre me sorprendió es cómo podía ser que unos chicos altos, rubios, atractivos, tuvieran que componer canciones como Sadly, I´m Never Loved o If I Was Handsome (ésta, de Poprace, banda paralela de Johan, también mitad de Club 8). Yo pensaba, “si estos tíos no se comen una rosca, yo qué voy a hacer entonces…”. Pero el caso es que esa canción fue, desde el comienzo, mi canción favorita de su primer disco y un tema que siempre ha formado parte de mi altar pop. “Eres adorable”. ¿A quién le podría decir yo eso? “Me gustas”, “te quiero”, “tienes unos pechos bonitos”, “te echo de menos”, “¿te apetece ir a ver una de Rohmer conmigo?”, “¿quieres que te preste el libro de Alberto Caeiro?” -luego uno siempre se olvida de recordar que se lo devuelvan-, o bien, “¿por qué no te vienes a estudiar a mi casa?; tranquila, no nos molestará nadie”, son frases que alguna vez he sacado fuerzas para poder pronunciarlas. Pero “niña, eres adorable” no recuerdo haberlo dicho jamás, hasta… Además, esa palabra la compartimos ingleses, franceses, castellanos, catalanes y quizás algunos otros también. Está claro entonces que tiene un significado especial, que no se puede utilizar a la ligera, que hay que ser cauto a la hora de decirla. Sin embargo, yo ahora no tengo ningún reparo ni duda alguna en afirmar que tú, mi amor –sí, tú- eres adorable y los dioses lo saben, los perros y los gatos también, los mayores lo tienen clarísimo, las chicas jóvenes les costará reconocerlo (aunque en el fondo son incapaces de negarlo) y los chicos –maldita sea- si tuvieran la oportunidad de conocerte antes de convertirse en cenizas, con total seguridad, te mirarían con ternura y afirmarían –algunos con mayor convicción o devoción que otros- “eres adorable”.
Mañana seré suyo. Y ella, ¿será mía?
Como supongo que se habrán dado cuenta, cada vez tengo menos ganas de escribir por aquí, y no siento pena porque soy consciente que nunca he realizado nada que perdurara en el tiempo. Sin embargo, hoy sí me apetecía escribir algo. Y he llegado a casa, después de la jornada laboral, con ansias de encontrar una cita de Gogol y he buscado y rebuscado y nada, al final no he podido dar con ella. Y me he sentido furioso y frustrado, y me da rabia sobretodo lo segundo, porque la furia siempre es creativa –o destructiva, dependiendo- pero en cambio la frustración es un sentimiento horrible, que paraliza y hace que uno se sienta estúpido. Pero, de todos modos, gozo de una estupenda memoria –selectiva, eso sí- y creo que la cita decía algo así como que deberíamos siempre escribir y, en caso de que no supiéramos qué decir o no nos apeteciera, pues simplemente podíamos poner “hoy no se me ocurre nada que contar” o bien “hoy no me apetece escribir nada”. Claro que ustedes pensarán que ésto es absurdo y, aún más, si les confieso que en realidad sí que quería contar algo. Lo que ocurre es que no sabía –y sigo sin saberlo- muy bien el qué. Entonces, me dirán que eso me ha ocurrido porque no era importante, pero se equivocan porque sí lo era –y lo es-. Total, que como tengo clara la canción que me apetece “colgar”, pues voy a intentar también que el post tenga algo de cuerpo y/o sentido. No sé si les ocurre a ustedes pero, a veces, cojo un libro al azar, lo abro por una página cualquiera y me quedo asombrado al dar con un párrafo, o simplemente unas líneas, que hablan justamente de aquello que necesitaba oír en ese momento, es algo tan chiripitifláutico que uno tiene la sensación que va por la vida como un sonámbulo o como un títere que es manejado por la voluntad de otra persona. Y lo mismo me ocurre a veces con los discos. Pues como les contaba, hoy estaba buscando esa cita y va y sin motivo alguno he despertado a uno de los libros que descansaba plácidamente en el estante de mi comedor. Se trataba de “Margot” de Alfred de Musset y… ¡¡¡ya sé!!! ¡El lomo es de color morado! Dentro de la gama Pantone, sería el 242, creo. Y ese color, ai, ese es el color con que mis palabras llegaban a ojos de… Siempre hay una explicación, claro. Es que yo soy científico, ¿saben? Bueno, a lo que íbamos, que he empezado a leer el relato de “Ermelinda” y de repente me he dado de bruces con un fragmento que no les dirá nada a ustedes pero en cambio lo dice todo para mí, y espero que también para ti, mi amor. “Renunciar a volver a veros –decía Ermelinda- es imposible, y no hay que pensar en ello. Si semejante idea os desespera, a mí no, porque no puedo admitirla ni por un momento. Pero separarnos por seis meses, por un año, eso me desgarra el alma y me hace llorar, porque eso sí que entra en lo posible.” Y luego me he acordado de eso que dicen algunos sobre que el amor es esperanza. Pero entonces, ¿el desamor que sería? Es igual, prefiero no saberlo… Yo creo que aún sin amor, la vida hay que vivirla, como decía Victor Hugo, por curiosidad. Y yo soy el ser sin bigotes más curioso que existe. Así que…
Love Dance – When You´re With Him
Señor, ¿puede usted oírme cuando lo llamo?
Los muros eran de escarcha, las puertas y ventanas, de hielo cortante. Sus piernas empezaron a flaquear por el cansancio y el frío.
-¿Conseguiría llegar hasta Kay? – dudó Gerda.
Entonces sintió que toda la fuerza residía en su corazón.
Abrió la puerta del palacio y vio a Kay, todo azulado de frío, al final de un pasillo.
-¡Por fin te he encontrado! – exclamó Gerda.
Le abrazó tan fuerte como pudo, pero él seguía callado y rígido como un carámbano de hielo.
Gerda lloró y lloró y sus lágrimas cayeron sobre el pecho de Kay derritiendo el hielo de sus ojos y de su corazón.
Kay la miró y lloró también.
Hans Christian Andersen, La Reina de las Nieves
¿Por qué tengo el presentimiento que las cosas seguirán igual?
Sé que las cosas irán cada vez peor, pero no me
importa, porque también mejorarán cada vez más.
Philip Larkin, Jill
Otro vez olvidé de hacer las proposiciones de año nuevo, supongo que ya me conozco lo suficiente como para saber de la utilidad de estas listas de buenas y sanas intenciones. Por si acaso, mis allegados ya se han encargado de hacerme algunas sugerencias. Mi madre me ha insistido que no me olvide de las comidas, que no tome porquerías, que duerma ocho horas y, sobretodo, que me olvide del sexo contrario, dice que aún soy muy joven para buscarme problemas de ese tipo, a pesar que este año cumpliré los treinta. Como imaginarán, ella no tiene ni idea de que escribo este blog. Mi padre está preocupado por mis gastos desmesurados y no le convence mi excusa de que debo comprar libros y discos, y que sus precios cada vez son mas desorbitados. Suerte que desconoce por completo los programas esos para bajarse música y películas, porque sino seguro que me daba una colleja. Eso sí, tiene claro que todo ese presupuesto dedicado a consumir cultura lo debo invertir en lujuriosas compañías (¡¡¿¿pero papá??!!). Mi abuelo piensa que debo dejar de ser un paranoico obsesivo y que haría bien en abandonar la ciudad e irme al campo a administrar sus viñedos y disfrutar del buen vino y la vie à la campagne. He de informarles que mi abuelo, a pesar de que siempre ha llevado con orgullo -excesivo según mi parecer- el apellido Franco, en realidad es un gran admirador de Rousseau. Mis amigos me insisten en que esto de ser sensible y poético -¡pero si yo soy un enfant savage!- está muy bien pero que debo ponerme la piel de lobo y mostrar toda mi virilidad si no quiero empezar a aprenderme la canción aquella de Cecilia. Mis jefes afirman que debemos incrementar la productividad para luego forrarnos de billetes y jubilarnos como los accionistas de la empresa esa californiana tan prestigiosa. Se ve que ahora cuando un niño le pregunta a un padre sobre un tema que éste desconoce, enseguida se le encomienda a que lo busque en Google (supongo que siguiendo un poco aquel proverbio oriental en el que “el sabio dijo: búscate a ti mismo, y el hombre abrió el Google”). Yo, por si acaso, el día del almuerzo de empresa me bebí enterita una botella de un exquisito Chardonnay. Pero bueno, ahora por qué les estaba contando todo esto… Ah, antes que se me olvide pues voy a desearles que tengan un feliz año nuevo y, como dicen los italianos, in bocca al lupo. Y para empezar el curso con buen pie, pues he escogido una canción ye-yé francesa teniendo en cuenta que el año pasado hice lo mismo y al final todo salió francamente bien. Además me apetecía mucho poner un día un tema de Clothilde, artista poco conocida pero que es sumamente reivindicable. Su pop barroco, casi de ensueño, lleno de sonidos sorprendentes y mágicos, y esas letras tan divertidas me fascinan sobremanera. Así que creo que la elección será acertada y gustará a mis adorables y tímidos lectores.




