¿Tienes caramelos Love Hearts?

Siempre me ha costado expresarme verbalmente delante de una persona -con los animales y los alienígenas no lo he probado nunca- pero si encima estoy como mi madre me trajo al mundo pues aún me cuesta más. Así que no entiendo porque me miras con esa cara si no voy a pronunciar palabra. No es que sea autista, soy más bien un autillo no diagnosticado con ciertas tendencias agorafóbicas no domesticadas. Pero no es nada grave ni se contagia, o al menos eso me confirmó el Dr. Fonteamour, aunque yo no le daría mucha credibilidad porque era un tipo bien raro. Cuando mi abuela me llevó a su consulta, él le preguntó por qué iba con un cardigan de cuello largo, pantalones de pana, botas de montar a caballo y un gorro de lana que me tapaba hasta los ojos, si estábamos en pleno verano. Pero mi abuela le contestó que eso era asunto del chaval y que ella de modas no entendía. Es que era muy abuela, ¿sabes? El señor Fonteamour le dijo que por favor esperara fuera y me hizo pasar. Una vez dentro me pidió que me desnudara y mayor fue su sorpresa cuando vio que por debajo aún llevaba mi pijama de Mazinger Z. Al final desistió de auscultarme desnudo, y es que siempre me salgo con la mía. Al verme tan delgado me preguntó si era vegetariano y si me masturbaba mucho, yo le dije que __ y entonces me aconsejó que me apuntara a artes marciales y a un curso de pintura. Lo de recibir tortazos no me resultaba demasiado atrayente, aunque mi padre y mi abuelo eran de la opinión que en la vida me los iban a dar igualmente más tarde o más temprano, así que era mejor que me fuera acostumbrando. Al final se reunieron un fin de semana en la casa de campo y acordaron que debía apuntarme a una academia de Bellas Artes que dirigía una señora que también era muy delgada. El primer día me acompañó mi padre porque seguramente imaginaba que estaría lleno de chicas modelos desnudas pero el pobre se llevó un buen disgusto porque tan solo había estatuas de yeso. Oye, ¿no te estaré aburriendo? Es que como veo que estás jugando con ese submarino de juguete… parece una reproducción del Ictíneo de Monturiol, ¿a que sí? Je je, me haces cosquillas en el phallus impudicus con tu piececito. Pues un verano me acerqué a una mujer de piel ambarina que entró en el mar y de repente miles de decenas de centenares de peces multicolores se reunieron alrededor de sus pies, que llevaban unas uñas como las tuyas, color helado de frambuesa envuelto en plexiglás. Si tuvieras una pecera podríamos hacer la prueba aquí… no tienes animales de compañía ni pareja sentimental… bueno, tranquila, así te ahorras de sacar a pasear al perro o al novio. Tienes unos ojos preciosos, se parecen un poco a los de la reina de Jaba aunque su reflejo es más acuoso, como del Índico. Seguro que si nadara en ellos me saludarían los corales y las anémonas. Que prefieres que te bese… pero no en los labios, más abajo… entiendo… que siga… sigo.
Loveninjas – Earl Grey with honey
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