Like Buster Keaton in the movies

Llevo toda la mañana pegando brincos, haciendo palmas y tarareando junto a mi amigo Kim. ¿El motivo? Pues como casi siempre, ninguno en especial. El caso es que me he levantado pronto, sin dolor de espalda y con la mente despejada -creo que a partir de ahora me acostumbraré a cambiar la ropa de la cama una vez por semana, eso haré-, he subido la persiana y he visto que hacía un sol radiante. Nadie paseaba aún por mi calle, ni las señoras con sus perros ni los perros con sus señoras. El caso es que de inmediato me ha venido un impulso salvaje por escuchar las canciones de un grupo australiano llamado The Summer Suns. Y como siempre hay que hacer caso a los impulsos pues he empezado a poner sus temas. En primer lugar, he de decir que no soy un gran aficionado al power pop, quizás porque en parte me recuerda a cierta gente de mi ciudad, y sobretodo al dueño de un sello discográfico barcelonés que se fue de fiesta a Houston con unos ramilletes, que siendo políticamente correcto diré que es un auténtico gilipollas. También ocurre que llega un punto en que todos los grupos y sus canciones terminan por sonarte igual. Sin embargo, siempre hay quien brilla por encima de los demás y aquí es donde encontramos a los chicos soleados de Perth. Dicen que los australianos son gente un pelín rara, lo cual podría deberse a que la mayoría son descendientes de escoceses y encima de los de peor calaña, y al aislamiento del continente (Perth encima es quizás la ciudad más desconectada del resto). Pero no sé que pasa que muchos de mis grupos favoritos son de allí. De todos modos, los Summer Suns no podríamos considerarlos bien bien una banda porque en realidad el único miembro estable a lo largo de su trayectoria fue Kim Williams, el compositor, cantante y guitarrista, y porque creo que nunca llegaron a tocar en directo. Así que sería más correcto decir que los soles veraniegos eran Kim y sus amigos. Lo que ocurre es que estos amigos resulta que formaban parte de bandas tan importantes como los DM3, con lo que imagino que ellos también tendrían algo que decir en la creación de las canciones. Sea como sea, durante el tiempo que estuvieron en activo (1985-1996) nos brindaron preciosas melodías amorosas -adultas pero con espíritu juvenil- como las de Honeypearl, Girl in a Mexican Restaurant, Meltdown, Brighter than the Sun y tantas otras. Todas ellas odas a las chicas que te dan aliento y hacen que en tu vida brille el Sol, sin los resentimientos ni las estúpidas misoginias tan presentes en el pop de todas las épocas, compuestas con el riesgo que le tomen a uno por ñoño y bobalicón, porque siempre es más fácil y queda más creíble componer desde el desamor y el abandono. Pero Kim -el señor de la foto- es un tipo valiente y caballeroso, romántico y soñador, y como diría su compatriota Ben Lee, “that´s the way I like it”.
The Summer Suns – Girl in a mexican restaurant (de All Away 7″)
The Summer Suns – Honeypearl (versión de Another Carrie Anne 7″)
The Summer Suns – Meltdown (de Calpurnia LP)
The Summer Suns – Another Carrie Anne (de Another Carrie Anne 7″)
No lloraré, llorarás

Mientras volvía a casa se apagaron las luces de la calle. Dos focos resplandecientes me enfocaban y un coche se dirigía hacia mí. Estos días estoy un poco abatido desde que alguien se entretuvo en robarme una contraseña y, aunque no tiene demasiada importancia, me ha hecho ser consciente de mi indefensión y mi vulnerabilidad en estos tiempos desenfrenados. Llevo de paseo “Si yo fuera rey” de Robert Crumb. Me lo ha prestado un compañero del trabajo porque dice que un personaje le ha recordado poderosamente a mí -un pervertido sexual o algo así obsesionado con los pies- pero aún no he leído ese capítulo. Ha sido divertido escuchar cómo tú lo leías acostada junto a mí. “Me gusta follar con tías cachas”. “¿Aunts?” Jeje. No no, quiere decir chicas gordas, obesas… Le hacen gracia las onomatopeyas “Gaghh, gloghh, aughh…”. Me estrangula como el protagonista, dice que es feo. Se levanta y me dice que nuestro tiempo ha terminado, que su jefe le reñirá… Se mira en el espejo porque le han salido un par de granos en la cara y está preocupada. No se te notan, estás guapa igualmente. Hace con la cara que no. Hoy no juega a que adivine su edad. Me pide que me vaya y le digo que me tomaré una ducha rápida. El champú es de los baratos y tiene un perfume poco agradable pero estoy todo sudado. Ella se ducha siempre antes y cuando vuelve se deja caer sobre la cama a mi lado. Hazme un masaje. Pero bueno señorita, se supone que aquí quien manda soy yo. Siempre se sale con la suya y eso a algunos se ve que no les gusta. Intento hacerle cosquillas pero no tiene. Yo sí y lo sabe, me coge de las piernas y con sus deditos se ensaña con la planta de mis pies, intento aguantarme la risa pero no lo consigo. Yo creo que está rara porque cuando he llegado daban un serial que me parece que le gusta. Mientras me desnudaba, ella lo contemplaba como si el mismísimo José Luis de Vilallonga hubiera entrado en ese momento en el piso. Pensaba que terminaba de trabajar estos días a las 9 o así pero hoy parece que la jornada será un poco más larga. Echas de menos volver a casa y jugar con tu hermanito, ¿verdad? Y yo que quería acompañarte como el otro día… Jamás hubiera imaginado que fueras tan tímida, sobretodo después de notar como me abrazas y muerdes mientras lo hacemos. Me gustaría llevarte a un sitio especial -es un secreto- que tiene unas vistas increíbles del Barrio Gótico y el puerto pero no tienes tiempo. Comprendo. Estaba pensando que quizás no volvamos a vernos nunca más. Mi querida Nadja, si no logras escapar tú, yo no podré ayudarte. Yo también estoy condenado, ya lo sabes. Me gustaría hacerte entender que no me interesa tu Chow Chow únicamente, que no quiero contribuir más a esta mierda, ¿sabes? Que me llamarás y tendré que colgar.
Unrest – Yes she is my skinhead girl
Recortes, pliegues y heridas (o no es amor pero me basta)

Todos ellos pasan tristes, uniformes, como sombras que se suceden, como una multitud de la que solo recuerdo el estrépito, el fragor de sus mil pies, el clamor confuso que brotaba de ella. ¿Acaso conozco el nombre de uno solo de ellos? Vienen y me abandonan, nunca ofrecen una caricia desinteresada; pero sí las reclaman. ¡Exigirían el amor, si pudieran! […] Pero nadie ha sospechado que dentro de esta mujer tan conocida había corazón. ¡Esos imbéciles alababan el arco de mis cejas o la belleza deslumbrante de mis hombros, encantados de conseguir a buen precio un manjar digno de reyes, sin aprovechar ese amor inextinguible que fluía ante sus ojos y se postraba en ellos!
Gustave Flaubert, Noviembre
“Una bonita muñequita pequeña con unos tambien bonitos, redondos y pequeños pechos. No la he probado porque tambien es nueva, pero solo verla te pone palote. Hay que verla. Una monada.”
anónimo
“..started with a BJ but then started to wank me and barely touching me with her tongue so I tell er its time to fuck. And she tells me no no very little time left, and I throw an eye at the clock and notice that we passed abouth 10 minutes by now so I tell her again and she get on top and hardly moves tell her to get into doggy and starts to fuck her after a few minutes she pulls away and say shes tired, by now I’m really getting pissed off so I tell er to jerk me off, wich she does until I cum, she takes out a few wet-tissues and cleans my cock off…”
anónimo
En un fantaseador incorregible, el autoerotismo pronto deja de ser lo que es para la mayoría de la gente… un sustitutivo de las relaciones sexuales. Es, por el contrario, la relación sexual la que se convierte en un sustitutivo (bastante pobre, además) de la masturbación.
Quentin Crisp, El funcionario desnudo
i like my body when it is with your
body. It is so quite new a thing.
Muscles better and nerves more.
i like your body. i like what it does,
i like its hows. i like to feel the spine
of your body and its bones, and the trembling
-firm-smooth ness and which i will
again and again and again
kiss, i like kissing this and that of you,
i like, slowly stroking the,shocking fuzz
of your electric fur, and what-is-it comes
over parting flesh…And eyes big love-crumbs,
and possibly i like the thrill
of under me you so quite new
e. e. cummings
Jo et besaria el ventre com una inmensa galta,
i tu em demanaries que te´l besés per dins.
Jo em donaria per un bes,
per un de sol, prô que besés
i del besat em desbesés.
JOSEP PALAU I FABRE
Sigo borracho
BUTTERFLY CHILD – DRUNK ON BEAUTY
Somni de matinada nº2

Me encuentro en unos lavabos públicos. Dos hombres me ordenan que vomite, que lo regurgite todo. Su voz resuena grave en mi estómago. Encojo las tripas y tenso el diafragma. Noto como la sangre huye por mis venas y me siento palidecer. Me mareo. A mi lado se encuentra otro chico. Unos señores también le gritan que vomite, le insultan y él lo echa todo por la boca. Yo noto sangre en mi garganta, que parece anudarse cada vez más. Me vuelven a chillar. Insisten. Les digo que no puedo. Siento un golpe en la nuca y me caigo en seco.
Déjennos en paz


Si viene a visitarme
Hágalo con delicadeza y despacio
No fuera que la frágil porcelana de mi soledad se rompiese.
SOHRAB SEPEHRI
Queridos marcianitos
Queridos marcianitos,
Este verano quizás paséis por mi calle con vuestra nave espacial. Ya os aviso que es un poco estrecha y debéis vigilar con los naranjos y las motos de los vecinos, sobretodo estas últimas, que aún os pondrán una multa. Si tenéis tiempo, haced un alto en vuestro camino y venid a visitarme. Podéis picar el timbre para que os abra. Veréis una cuerda en uno de los balcones pero es de mis vecinos. No subáis por ella porque tienen un perro muy tonto que quizás os confunde con los monstruos que salen en las películas de Hollywood y os muerde. Espero que no comáis mucho y tengáis demasiado apetito porque normalmente la nevera está vacía, es que aún no la tengo bien educada. Aunque seguro que hay algo de queso y galletas de chocolate con los que hasta os podría preparar una tarta. Después, si os apetece ver la ciudad, hay algunos lugares que os gustarían como la Fundación Jaume Miró y el Observatorio Fabra, desde el cual podríais contemplar vuestro hogar. Además si usamos los cables del tranvía no consumiréis nada de combustible, aunque quizás a vosotros os sobre.
También había pensado que si tenéis algún asiento de sobra en vuestro objeto volador marca Acme, me podríais dejar que os acompañara unos días por las nebulosas y supernovas. Es que en este planeta no me adapto de ningún modo y las personas me riñen constantemente por todo, me dicen que me calle y se ríen de mí. No sé hacer demasiadas cosas pero como tampoco hablo mucho no creo que os moleste. Eso sí, si dais muchas vueltas quizás me maree un poco, pero ya me tomaré algún comprimido o un gintonic, que como decían esos gemelos mancunianos, si te sientes supersonic lo mejor es prepararse un buen gintonic. Tampoco le hago ascos a los cócteles de cava pero puedo pasar sin ellos una temporadita. Por cierto, esto de los años luz cómo funciona. Aquí tenemos el Sol que lleva mucho tiempo pero no creo que sea parecido, ya me contaréis.
¿Os puedo preguntar otra cosa? El tema del sexo contrario cómo lo lleváis… bueno, si sois homosexuales o hermafroditas también tendría curiosidad en saberlo. Yo lo llevo fatal y me gustaría que me dieseis algún consejo, vosotros que sois más sabios que Demócrito. Realmente creéis que existe alguna posibilidad en este planeta de cautivar a las terrícolas por medios naturales -sin magia negra ni hipnosis, me refiero- logrando que sientan una atracción sobrenatural -bueno, me conformo con que me llamen una vez al mes- y quieran probar nuevas formas de expresión corporal, artística y corporal, por ejemplo. Es que ahora todo se ha vuelto muy complejo, sobretodo desde que los estadounidenses produjeron una serie para la televisión llamada “Sex in the city”, y ya no es como en nuestra Edad Media que si una chica se negaba a ser besada, la besabas igualmente y luego se rendía a tus pies para siempre. Hasta había que vigilar, porque si interpretaban mal tus sentimientos, enseguida podían echar mano del láudano y viajar a otros mundos.
Bueno, espero noticias vuestras… podéis escribirme por correo ordinario, correo electrónico, enviarme un mensaje al móvil o hacerme una perdida. Vosotros elegís.
Mis más cordiales saludos,
Cesc.
The Gothic Archies – The World Is A Very Scary Place (From The Wide Window)
Let´s dance to the end of Socialism

Estos últimos días he estado preparando una recopilación de pop sueco hiper bailable que espero que haga las delicias de mis lectores más noctámbulos y amantes de las luces de neón y las bolas de espejos. Este verano ya no hará falta que hagan como los Pet Shop Boys y pregunten si hay alguna discoteca por su zona de descanso estival, aquí tienen lo que necesitan. Tan solo deberán proveerse de unas gafas de topo, pulseras fluorescentes de colores, ropa de moderno/a, bebidas de quinina y pastillas de la farmacia. Nada más. Las canciones ya se las ha seleccionado The Real Merlingford DJ, o sea, un servidor.
Parker Lewis – Only a day away by Kalle J
Al chico que se hace llamar Parker Lewis ya lo conocen, que se lo presenté hará unas semanas. Esta vez aparece con un tema remezclado por Kalle J, que si quieren que les diga la verdad, no tengo ni idea de quien es. Lo que tengo claro es que le molan los Daft Punk con sampleados de guitarras heavy.
The Honeydrips – Trying something new
Esta canción compuesta por un muchacho de Goteborg pertenece al disco que fue galardonado como mejor álbum de pop electrónico sueco del año pasado en la gala de premios Manifest (categoría pop/electrónica). A mí me recuerda a unos The Radio Dept. bailables pegando guitarrazos.
The Sound Of Arrows – Danger! (Mr Pedro Remix)
Este grupo está llamado a ser una de las sorpresas del año del pop sueco. Graban para la compañía de pop número uno de ese país, Labrador Records, y son los niños mimados del señor Johan Angergard. Para mí son un bluff pero la remezcla de esta canción que da título a su primer disco me gusta muchísimo, será que me recuerda a unos New Order del verano del amor liderados por un jovencísimo Stephen Merritt …
Cloetta Paris – Young girls in town
La última disco diva sueca producida por el gran Roger Nixon nos entregaba uno de los discos de este año, Secret Eyes. Hace un tiempo apareció por estas páginas pero esta vez lo hace con este tema italo disco contundente, con vocoder incluido. Me encanta
Lo-Fi-Fnk – City
Quizás el grupo de más éxito de los que he seleccionado. De Estocolmo, jovencísimos, con ganas de comerse el mundo… Lo tienen todo para triunfar, vaya. Este tema es quizás el más conocido de su discografía, fue single y remezclado por The Teenagers, y lo he bailado hasta la saciedad. Pop con guiños house, parecido a lo que hacen Junior Boys o Hot Chip. Rico rico.
Jens Lekman – Sipping On The Sweet Nectar (Bogdan Irkük´s Love Nectar Mix)
Preciosa remezcla de este maravilloso tema del último disco del tímido y romántico chico criado en los suburbios de Goteborg que un buen decidió que se iba a vengar de todos los compañeros de instituto guapos y poperos que se burlaban de su pelo. Si en la original los arreglos nos llevaban al sonido Philadelphia, en esta revisión volamos directamente a Detroit en jet privado.
Sally Shapiro – I know
Temazo de la gran disco queen del pop sueco. A pesar de las múltiples remezclas, me sigo quedando con el original en el que la pobre Sally se pregunta cuánto durará su amor. Tanta felicidad la hace sospechar y es que ya se sabe…
The Embassy – Some Indulgence
Pop electrónico con gemidos de chica desde Göteborg. Son quizás uno de los grupos más famosos en su país y es que su propuesta funciona tanto dentro de la pista de baile como al aire libre en un festival de verano. Saben darle un toque orgánico a los sintetizadores y eso demuestra que son grandes productores. Me los recomendó mi amiga Romina de Mira el Péndulo y, cómo no, acertó.
The Field – The little heart beats so fast
Más gemidos de chica. En este caso no canta nadie, es dance, trance, progressive o cómo lo quieran llamar… También desde Göteborg, este chico la lió y de qué manera con su disco para el sello Kompakt (lo más de lo más en términos de música electrónica) y motivos había. Fan confeso de Seefeel, le van las atmósferas planeadoras e hipnóticas. Ideal para bailar al aire libre mientras se pone el Sol.
Johan Agebjörn featuring Sally Shapiro vs. Rude 66 – Deeper space woman
Aquí volvemos a tener a la simpática Sally Shapiro rodeada de su productor y un colega en plan electro futurista. Sonidos robóticos muy ochentenos y ritmo minimal machacón para este tema a lo Blade Runner. Como diría el gran Juan de Pablos, un tema para separar fases.
Gentle Touch – On the verge of tears
Dúo que acaba de publicar su disco de debut, lleno de reminiscencias a los grupos de techno-pop con guitarras de los ochenta. Muy retros ellos y muy rubios también, no me gustan demasiado, pero esta canción es chula. ¿Depeche Mode?
Boat Club – Memories
Más pop electrónico con guitarras, esta vez mirando de reojo a los grupos de Factory Records. A diferencia de los Gentle Touch su propuesta es mucho más cálida y sexy. También son de Goteborg y me tienen fascinado. Han logrado que deje de escuchar a The Wake por un tiempo y que no pare de bailar su miniálbum por las mañanas, camino del trabajo.
Friday Bridge – The End of the Affair
Lo sé, este tema rompe la estructura de la sesión y no encaja para nada. Pero es que esta muchachita me tiene medio loco, es hiper sofisticada, le van los clavicordios, lee a Musset, es afrancesada e invita a Dickon Edwards a participar en su disco. A pesar que no es muy buena produciendo sus temas, compone grandes canciones. ¡Y además le gusta Wanda Ribeiro de Vasconcelos! No podía dejarla fuera, no me lo hubiera perdonado jamás.
The Bridal Shop – Violation
Dicen que todo gran disco reserva sus mejores canciones para el final. Pues bien, yo he escogido mi canción favorita para cerrar esta sesión. He leído por algún sitio que estos chicos recuerdan a Morrissey en plan disco. A mí ciertamente me suenan un poco a The Wild Swans remezclados por Section 25 y eso solo puede ser muy muy bueno. Últimamente hay pocas canciones que me pongan los pelos de punta y ésta es una de ellas. Además está plastificada en un estupendo single para Cloudberry Records y si se dan prisa aún se podrán hacer con él.
Si después de esto se han quedado con las ganas de escuchar los temas, pueden conseguirlos pinchando aquí.
Vida y opiniones del oficial Pacou Le Blaireau

Dixero si quid forte jocosius, hoc mihi juris
Cum venia dabis.
Horacio
Cuentan que todo empezó una noche de luna llena, con un cielo de color papel de celofán azul lleno de estrellas y algún que otro asteroide. El Rey era incapaz de conciliar el sueño debido al fin de la guerra que enfrentaba a su país con los vecinos de al lado. Ya no tenía que descansar para levantarse pronto a la mañana siguiente y reunirse con los oficiales de su ejército. Así fue como empezó a sentir algo que le era extraño y confuso y que, después de muchas sesiones de hipnosis y reflexología podal, su médico diagnosticó como “llamada fulminante del Deseo”. El Rey empezó a tener serios problemas para enfundarse en su armadura y al montar a caballo notaba un placer especial, con lo cual pidió a su mozo de caballerizas que tuviera todos los días al mediodía a su percherón vestido de gala y perfumado con el más exquisito almizcle. Sin embargo, con el tiempo empezó a preguntarse qué sería de su vida si la compartiera con una dulce y tierna dama. El problema estribaba en que en su Reino no vivían mujeres porque habían sido expulsadas junto con los católicos por ser consideradas un serio estorbo para la defensa de sus feudos. Los vecinos del otro lado de la cordillera se decía que practicaban una religión oscurantista basada en la sodomía con lo cual las mujeres aburridas de esa situación decidieron montar una orden de beguinas. En resumidas cuentas, que el Rey montó en cólera y ordenó ahorcar a todos los sabios del Consejo de Sabios y encomendó a su más apuesto oficial que se infiltrara en el templo de las monjas, investigara acerca de aquel órgano del éxtasis carnal femenino del que había oído hablar a un médico chino experto en la glándula pituitaria y en las dolencias asociadas a ella, y que preparara un posible asalto al hogar de las beguinas para secuestrar a la que tuviera el ombligo más bello y el vello más suave. El mayordomo de confianza del Rey, que según las malas lenguas podría ser judío o catalán, se temió lo peor de esta arriesgada maniobra y, en parte también molesto porque no se le confiara a él la misión, tomó la decisión de informar a la Madre Superiora sobre los planes del Rey. Como consecuencia de ello, el día en que el oficial se presentó ante la puerta del templo transvertido de vagabunda exconcursante de un programa de televisión de máxima audiencia, las monjas lo recibieron con la lencería de última moda en París y unos livianos uniformes de amazonas. Cuentan que al informar el oficial al Rey sobre ello éste hizo cambiar los retratos de familia –menos el de su madre- por barrocos murales en los que aparecían las beguinas en semejantes atuendos. A día de hoy -1 de junio de 2008- se desconoce el autor de tales pinturas pues, al no atreverse a firmar con su nombre, utilizó el pseudónimo de Goya. Con el tiempo, la situación del joven caballero fue tomando tintes cada vez más delirantes –no surreales, porque el Surrealismo aún no había nacido por entonces-. Un día, en el que se encontraba en lo alto del campanario enviando señales codificados con el espejo de su tocador y una luciérnaga domesticada por un científico naturalista húngaro, pudo contemplar como la totalidad de las monjas estaban estiradas sobre el patio del templo, con los brazos formando una cruz, y pronunciaban salmos prohibidos adorando a Satán. De repente, una de las monjas lo divisó e informó a sus compañeras de la presencia de su adorado. El pobre oficial se temió lo peor y aún se sorprendió más cuando le obligaron a que saltara sobre ellas en plan estrella de rock. Viendo que su diablillo no se mostraba predispuesto a seguirles el juego y preocupadas por un posible estado de shock irreversible optaron por subir al campanario y, ya de paso, desnudarlo y regarlo con el mejor vino de su cosecha. Una de las beguinas, la más joven y traviesa, también propuso hacer uso de los extractos de adormidera pero la Superiora, después de pellizcarse varias veces en el glúteo derecho, lo consideró excesivo. Cuentan los historiadores de la época que el rubio oficial al verse desprovisto de su ropa y con su cuerpo totalmente expuesto a los rigores del tiempo, solo pudo entonar con voz de infante una canción popular compuesta por doña Violeta Gómez que rezaba algo así como “yo no quiero follar, sólo quiero soñar, sólo quiero soñar”. Pero las jóvenes beguinas, al parecer, no se dejaron amedentrar por sus súplicas y se encomendaron a sus propios instintos más sádicos. El relato de lo acontecido sólo puede atribuirse al ámbito de la leyenda pues las crónicas de la época fueron mutiladas en los capítulos referentes a este jocoso suceso, con lo cual he optado por ignorar los detalles en pro del rigor periodístico e histórico. Lo cierto es que el joven oficial tuvo que ser asistido médicamente y devuelto al castillo de su amo acusado de prácticas obscenas para con las pobres criaturas de Dios. Como acusación se emplearon las palabras del jardinero del templo que testificó haber encontrado al joven durmiendo junto a las cabras productoras de leche en el mismo establo de las beguinas. No cabe decir que el Rey al enterarse montó en cólera ante semejante deshonra y falta de lealtad y después de meditarlo profundamente durante un tiempo –escasos segundos- decidió que al joven le sería amputado el miembro como castigo ejemplar. Desde entonces, ese día está marcado en el calendario de las beguinas con color negro y se prohíbe el queso de cabra en todas las comidas. También cuentan que el Rey no pudiendo soportar la vergüenza de haber cobijado a semejante engendro, optó por emigrar al país vecino, declararse súbdito del nuevo regente e ingresar en su religión asumiendo todas las consecuencias con aplomo y resignación.
Don Julio y Los Chocolates – Drogas de diseño, pollas blandas
Algo tan simple como te echo de menos

Colin enrollaba las orillas de sus guantes y preparaba su primera frase, la cual se modificaba cada vez con más rapidez a medida que se acercaba la hora. No sabía qué hacer con Chloé. Quizás llevarla a un salón de té, pero de ordinario el ambiente es más bien deprimente, y no le gustaban las señoras glotonas de cuarenta años que se comen siete pasteles de nata con el dedo meñique estirado. No concebía la glotonería sino en los hombres, en quienes cobra pleno sentido sin quitarles su dignidad natural. Tampoco al cine, porque no querría. Tampoco al diputódromo, porque no le gustaría. Tampoco a las carreras de terneros, porque tendría miedo. Tampoco al hospital Saint-Louis, porque está prohibido. Tampoco al museo del Louvre, porque detrás de los querubines asirios se esconden los sátiros. Tampoco a la estación Saint-Lazare, porque no hay más que carretillas y ni un solo tren.
–¡Hola!…
Chloé había llegado por detrás. Él se quitó enseguida el guante, se enredó dentro, se dio un puñetazo en la nariz, dijo “¡uy!…” y le dio la mano. Ella reía.
–Pareces atribulado…
Abrigo de piel de pelo largo, del color de sus cabellos, y un sombrero también de piel, y botines cortos de piel girada.
Ella tomó a Colin del brazo.
–Dame el brazo. Hoy no estás muy despabilado…
–Me fue mejor la última vez –confesó Colin.
Ella rió de nuevo, lo miró y siguió riendo todavía más.
–Te estás burlando de mí –dijo Colin con tristeza–. Y eso no es muy caritativo.
–¿Te alegras de verme? –dijo Chloé.
–¡Sí!… –dijo Colin.
Caminaban siguiendo la primera acera que se les presentó. Una nubecilla rosa bajaba del aire y se acercaba a ellos.
–¡Allá voy! –propuso la nube.
–Ven –dijo Colin.
Y la nube los envolvió. En su interior hacía calor y olía a azúcar con canela.
–¡No pueden vernos! –dijo Colin–… ¡Y nosotros sí que los vemos!…
–Es un poco transparente –dijo Chloé–. No te fíes.
–Da lo mismo, de todas formas se siente uno mejor –dijo Colin–. ¿Qué te gustaría hacer?…
–Solamente pasear… ¿Te aburre?
–Cuéntame algo, entonces…
–No tengo muchas cosas que contar –dijo Chloé–. Podemos mirar escaparates.
Boris Vian, La espuma de los días
La Casa Azul – Por si alguna vez te vas


